Bacalao con Alcachofas

Para la preparación de nuestra receta, hemos preparado alcachofas, ya que también maridan muy bien con el bacalao que las va a acompañar, así que vamos a darle una variación a la receta original.

En nuestro bagaje culinario, la alcachofa ha sido siempre bienvenida, sabemos que es una planta de origen africano y pronto cultivada en toda la zona mediterránea. Esta hortaliza, cuyo fruto tiene forma de flor, posee grandes propiedades depurativas y diuréticas que favorecen una dieta sana.

El bacalao nos remonta a una tradición pesquera ancestral que hoy se intenta preservar a través de una regulación cuyas leyes limitan su veda y captura. Su carne blanca de hojas finas enriquece en aroma y sabor el plato que preparamos. Rico en vitaminas y minerales.

Como siempre hemos encontrado estos productos en nuestro mercado de confianza y de proximidad.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

1,5 kg de alcachofas

2 lomos de bacalao por persona

2 ajos

Perejil

200 g de almendras

Aceite de oliva virgen

 

PREPARACIÓN

Hemos tenido el bacalao en agua durante 48 h cambiando el agua 2-3 veces al día, así que ya lo tenemos a punto. Lo sacamos del agua y lo dejamos que escurra. Quitarle la piel antes de prepararlo es opcional, nosotros lo hacemos con la piel. Bien rebozado en harina lo freímos un poco, no demasiado porque después se acabará de hacer con las alcachofas. Con cuidado para que no se abra, reservamos.

Quitamos las hojas más duras a las alcachofas, las cortamos por la mitad o en cuartos y las sumergimos en agua. Se suele echar al agua un poco de limón, lo que provoca que las alcachofas cojan una cierta acidez, así que nos parece mejor la opción del perejil y optamos por incorporar unas ramas de perejil fresco que evitan la oxidación. Una vez ya las tenemos cortadas, en ese mismo agua, las hervimos hasta que estén al dente. Y bien escurridas, las pasamos por harina y las freímos un poco en el mismo aceite que hemos frito el bacalao. Reservamos el agua de la cocción

Hacemos una picada con las almendras, los ajos y el perejil, bien a mano o nos ayudamos con el robot de cocina.

Colocamos las alcachofas en una cazuela, encima disponemos los lomos de bacalao y distribuimos bien la picada. Cubrimos con el caldo de las alcachofas y dejamos hervir unos 15-20 minutos. ¡Comprobamos el punto de sal y receta finalizada!!

¡BUEN APETITO!

Pastel de verduras y carne: Una muy buena combinación

Una receta que se puede improvisar con los ingredientes que tengamos más a mano y que da como resultado un fondo de cocina que se puede tener preparado y degustar en cualquier momento como plato principal o entrante, cortado a tacos resulta también estupendo como aperitivo.

Hoy la preparamos con dos tipos de hortalizas que, aunque no están en temporada, podemos encontrarlas en los mercados: Berenjena y calabacín, productos de huerta que crecen de forma abundante en nuestro clima y que son siempre protagonistas en las cocinas por su versatilidad y propiedades beneficiosas en nuestra salud. También utilizaremos brócoli para completar un trío de verduras saludables.

Berenjenas y calabacines son plantas cuyo cultivo nos vino de fuera, pero que pronto se adaptaron perfectamente, pasando a formar parte de los cultivos mediterráneos más extendidos. Valorados por sus cualidades nutricionales, están recomendados en las dietas ligeras. Contienen gran cantidad de fibra, vitaminas y minerales y su aporte calórico es bajo. Al brócoli se le ha dado un origen mediterráneo y además de su singular color y forma, es depositario de una serie de nutrientes esenciales altamente importantes: una elevada capacidad depurativa, grasas saludables tipo Omega, bajo en calorías, alto contenido en hierro, por tanto, su consumo permite combatir la anemia ferropénica…

¡Y qué decir de la salsa boloñesa!! Una de las más conocidas salsas de la tradición culinaria italiana que hemos incorporado a nuestros menús y que suele enriquecer todo tipo de recetas.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

1 berenjena

1 calabacín

I brócoli

200 g de queso rallado

 

INGREDIENTES PARA LA SALSA BOLOÑESA

1 cebolla

2 zanahorias

500 g de tomate para freír

1 ajo

Un poco de apio

Orégano

Pimienta blanca molida y sal

½ kg de carne picada mixta. De cerdo, ternera o pollo

Aceite de oliva virgen

 

INGREDIENTES PARA LA SALSA BECHAMEL

Harina y leche

 

ELABORACIÓN

Pelamos la berenjena y la cortamos a rodajas más bien finas, las rehogamos brevemente en una sartén y las colocamos en una bandeja de horno lo suficientemente honda para ir añadiendo los restantes ingredientes. Hacemos el mismo procedimiento con el calabacín, esta vez sin quitarle la piel, reservamos.

El brócoli lo podemos hervir al vapor o rehogado en la sartén, de ambas maneras queda bien.

Una vez ya hemos preparado la base de verduras, hacemos la salsa boloñesa tradicional: cortamos la zanahoria, la cebolla, el ajo y el apio a trocitos bien pequeños y los rehogamos en la misma sartén que hemos hecho las verduras. Añadimos la carne picada removiendo para mezclar bien y completamos la salsa con el tomate triturado aproximadamente unos 15 minutos más a fuego lento. Salpimentamos a gusto y retiramos  la salsa cuando veamos que ha quedado bien cremosa.

Ya podemos darle forma al pastel formando capas con los distintos ingredientes.

Cubrimos la berenjena con una capa de boloñesa y queso, en la siguiente capa ponemos el calabacín y hacemos la misma operación. En la última capa pondremos la coliflor y la carne, sin el queso.

Preparamos una salsa bechamel ligera y la distribuimos por encima, finalmente cubrimos con el queso y un poco de orégano. Horneamos a 180 grados durante unos 15 minutos. Habremos conseguido una de esas recetas que entran por los ojos y que llaman a ser degustadas.

 

¡BUEN APETITO!

Sopa minestrona: presencia internacional

¡Qué gran idea preparar una sopa! Y cuando hacemos este plato estamos utilizando una técnica ancestral, ya que las sopas, se encuentran en el origen de los primeros momentos en que se empezaron a utilizar recipientes y de una manera intuitiva, se pudo  hervir en agua cualquier ingrediente que sirviera como alimento. Si hablamos de recipientes, nos tenemos que remontar muy atrás en el tiempo, hasta que, en las primeras culturas con testimonios escritos se comprueba que las sopas ya formaban parte de recetas muy cotidianas.  Sopas de todas clases, con variedades que podemos encontrar en todas las regiones del planeta, de ahí, su carácter internacional.

La sopa Minestrone es una de esas variedades, surgida en Italia, recoge los sabores y colores de los productos de huerta; un plato de cuchara, reconfortante, como todas las sopas en tiempo de invierno, sano y nutritivo, hecho con verduras de temporada al que se le puede agregar pasta, arroz o algún tipo de legumbres. Para muchos que entienden de cocina, una de las mejores sopas del mundo.

La sopa Minestrone de nuestra receta la vamos a hacer utilizando guisantes, calabaza, cebolla, ajo, apio, patata y garbanzos. La calabaza la podemos sustituir por zanahorias, los garbanzos por alubias blancas y los guisantes por judías verdes. En cualquier caso, nos quedará una receta perfecta, nutritiva y muy saludable por su aporte de minerales, vitaminas y fibra.

En recetas anteriores hemos destacado las propiedades de estos alimentos. Las verduras y hortalizas tienen muchos componentes nutricionales: minerales, vitaminas, fibra, son saciantes, buenas para el corazón, diuréticas, antioxidantes, bajas en calorías… por tanto, las consideramos indispensables en nuestra dieta diaria

Los garbanzos son una de las leguminosas más aceptadas en nuestro país. Es un cultivo sostenible en todo el ámbito mediterráneo Son fuente de proteínas vegetales, vitaminas, minerales, fibra… saludables para el colesterol. Un alimento muy completo que debería ser incluido en los menús semanales de adultos y niños. También debemos potenciar el consumo de guisantes, que han sido llamados “lágrimas verdes y oro verde” por su bonito color y sus cualidades alimentarias.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

½ calabacín

100 g de guisantes

6-8 judías verdes

100 g de calabaza

75-100 g de garbanzos o alubias blancas

1 cebolla dulce, 1 ajo, apio, albahaca o perejil para decorar el plato, 1 hoja de laurel, aceite, sal, pimienta blanca molida, queso rallado.

1,5 litros de caldo de verduras

100 g de bacon

Un puñado de pasta integral

Un par de cucharadas de tomate frito

 

PREPARACIÓN

En un recipiente hondo, salteamos el bacon cortado a gusto, el ajo y el laurel. Añadimos  las verduras preparadas tipo juliana, rehogamos durante unos minutos y echamos el tomate frito removiendo para mezclar todo bien. Incorporamos los garbanzos o las alubias que, previamente, habremos puesto en remojo unas horas antes y añadimos el caldo algo templado dejando hervir a fuego lento unos 40 minutos. Pasado este tiempo echaremos los guisantes dejando hervir 5 minutos más y finalmente la pasta, dejando la cocción otros 5 minutos. Podemos ir añadiendo más caldo si queremos que la sopa no quede muy espesa  Comprobamos la sal a gusto. Dejamos reposar y al momento de servir espolvoreamos con un poco de pimienta, el perejil cortado muy fino y el queso rallado. Si queremos que el plato sea más italiano, el queso puede ser tipo parmesano, pero queda igual de rico con un queso manchego seco. La pasta integral resulta menos calórica que la pasta normal, pero también será una elección.

Un resultado espectacular, de cocina de mercado, hecho con tiempo, gusto y buenos ingredientes, que podemos tener preparado. Una sopa que, como dijo un gastrónomo francés, “alegra el estómago”.

¡BUEN APETITO!

Ragú de pollo

Siempre volvemos al pollo, en él encontramos una base para muchos platos que podemos preparar de diferentes maneras y que todos ellos nos aportan una calidad y variedad en nuestra alimentación.

Suele ser una carne que gusta a una gran mayoría de consumidores y desde  su domesticación en el continente asiático, ha acompañado la dieta de muchas personas en todos los lugares del mundo. Seguramente será una de las aves más conocidas, con grandes connotaciones, no solo culinarias, si no, que también podemos encontrar referencias en muchos ámbitos culturales.

En la actualidad, es un alimento muy consumido en todas las mesas de forma muy habitual a lo largo del año, viniendo a constituir un gran aliado para nuestras recetas por su precio y la facilidad de poder encontrarlo en los mercados.  Su carne blanca y ligera, con poca grasa, fácil de digerir, lo hace muy recomendable en todas las dietas.

De gran valor nutricional, contiene vitaminas, minerales y proteínas de alta calidad.

Existen muchas variedades, prácticamente podemos decir que tiene un alto grado de especialización geográfica, ya que en la mayoría de países tienen sus propias razas. En el nuestro, los pollos de corral o campero, se destacan por su carne más sabrosa.

Las formas de preparar este alimento son muy variadas: guisado, al horno, braceado, escabechado, frito, en ensalada…

La receta de hoy, la haremos estofando el pollo con una rica salsa y le damos el nombre de ragú y como siempre recomendamos que sea con  productos de mercado y de proximidad.

La denominación de ragú tiene dos significados, uno para referirse a un guiso que puede ser de carne o pescado y que se acompaña con verduras, y otro para referirse a una salsa para acompañar la pasta hecha con carne y tomate y  que podemos encontrar muy parecida a la boloñesa.

El estofado o guiso de ragú es un plato sencillo y fácil en su elaboración, podemos incluirlo en nuestra dieta semanal como una de las recetas más saludables y sanas.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

4 pechugas de pollo partidas por la mitad

4 muslos de pollo

2 ajos

1 cebolla

2-3 zanahorias

300-400 g de guisantes

½ litro de caldo de pollo

1 vaso de vino blanco seco

Aceite de oliva virgen

Sal y pimienta

Hierbas (tomillo, romero, albahaca)

 

PARA ACOMPAÑAR

Arroz hervido o unas patatas panaderas

 

ELABORACIÓN

En una sartén pondremos el aceite y freiremos la cebolla y las zanahorias.  Los ajos cortados bien finos los incorporamos a este sofrito.  Cuando la cebolla esté pochada, echamos el pollo que, previamente habremos cortado en trozos medianos. Preferible rehogarlo sin la piel, ya que, de este modo soltará menos grasa, pero siempre opcional.

Cuando el pollo haya adquirido un bonito color dorado, añadiremos los guisantes, el caldo, las hierbas y el vaso de vino. Salpimentaremos y dejaremos hervir a fuego lento unos 15-20 minutos hasta comprobar que la cocción espese. ¡Y ya está hecho el ragú de pollo!

Podemos reservarlo para no consumir el mismo día y tenerlo preparado. Recordar que podemos acompañarlo con las patatas y el arroz.

Como veis una receta de lo más fácil y apetitosa.

¡¡BUEN APETITO!!

Risotto de boletus y níscalos

El arroz, uno de los ingredientes más utilizados en todas las cocinas, lo hemos recomendado en recetas anteriores, por todos conocido, no necesita demasiada presentación pues constituye una de las más importantes bases culinarias en multitud de platos, forma parte de nuestra dieta mediterránea, combina muy bien con otros alimentos, toma presencia como plato principal y suele ser aceptado por todos los paladares.

Como muchos otros cultivos, el arroz ya era conocido en el período Neolítico, en las zonas húmedas del Sudeste asiático. Allí se dieron las condiciones favorables, dada la abundancia de arroces silvestres que pasaron a ser conocidos por los grupos humanos que habitaban esas regiones. Desde esos lugares, donde se dieron los primeros arrozales, este alimento ha realizado un largo viaje hasta llegar a nuestro país en  el siglo VIII donde se ha adaptado a nuestra geografía en zonas húmedas y cálidas. Andalucía, la Comunidad Valenciana y el Delta del Ebro son las mayores zonas productoras.

La práctica de la ricicultura ha devenido prácticamente en una forma de vida en los grandes humedales asiáticos, donde el arroz constituye un monocultivo y en los países menos desarrollados supone una importante garantía alimentaria.

Junto a las formas de explotación más tradicionales, se están implementando sistemas de cultivo intensivos que permiten obtener, a través de técnicas más ecológicas, una producción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, reduciendo el consumo de agua y fertilizantes químicos.

Como siempre, valoramos los intentos para conseguir que los alimentos que consumimos respondan a criterios de proximidad y sostenibilidad. Por este motivo os recomendamos comprar vuestros ingredientes en vuestro mercado de producto fresco local.

Arroces en la zona alicantina, paellas en la valenciana y risotto en la cocina italiana, esta última será la que escojamos para nuestra receta: un risotto con boletus y níscalos.

El risotto, una manera de preparar el arroz que, parece ser, que proviene del norte de Italia aunque también hay referencias a que podría haber sido llevado a tierras italianas durante  la presencia catalana-aragonesa en el largo período de su permanencia en esos territorios. Esta técnica de cocción, consiste en darle una mayor cremosidad, a diferencia del arroz suelto de otras recetas. Esta textura se logra por la forma en que se cocina y también por el tipo de ingredientes, en este caso, las setas, el queso y la crema de leche.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

100-150 g de arroz por persona, el tipo opcional

100 g de setas por persona. Boletus, níscalos o cualquier otro tipo de temporada

1 cebolla grande dulce, blanca o de Figueres

1-2 ajos

1 vaso de vino blanco

2 cucharadas de mantequilla

1 litro de caldo de verduras

200 ml de nata para cocinar

Queso rallado Parmesano o curado

Aceite de oliva virgen

Un poco de orégano

 

PREPARACIÓN

Tendremos preparados todos los ingredientes a punto para irlos incorporando a la receta: la cebolla y los ajos cortados finos, las setas limpias  cortadas a trozos pequeños.

En una paella, salteamos la cebolla y los ajos, hasta que adquieran una textura blanda, incorporamos las setas removiendo con una cuchara de madera, añadimos la mantequilla y  echamos el vino dejando que evapore unos 2-3 minutos. Echamos el arroz mezclándolo bien y ya podemos ir añadiendo el caldo de verduras que, previamente, habremos calentado. El caldo lo vamos echando poco a poco, cuando veamos que se va consumiendo y removemos de vez en cuando, este es el secreto del risotto para que vaya tomando una textura cremosa. Mientras se produce la cocción añadimos sal a gusto, el queso rallado, la nata y el orégano mezclando bien.

Podemos presentar el plato dándole forma con un molde redondo y añadiendo al momento de servir, un poco de queso y orégano.

¡BUEN APETITO!

Brochetas de pollo marinadas

UNA FORMA DIVERTIDA DE COCINAR

¡Siempre podemos contar con la carne de pollo! Presente en las recetas familiares como un valor seguro que suele gustar a todos, asado, en salsa, salteado, marinado… es fácil encontrar un modo de prepararlo que satisfaga al más reticente.

Nos llegó desde el continente asiático en época muy remota y desde entonces hemos tenido disponibilidad para producirlo.  Durante algún tiempo su carne fue poco apreciada, ya que se valoraba más otro tipo de aves de caza como el faisán y la perdiz, pero fue ganando terreno por la facilidad de su cría como animal doméstico y lo que representaba en las economías familiares, dado su aporte en carne y huevos. En la actualidad, es un alimento muy consumido en todas las mesas de forma muy habitual a lo largo del año, viniendo a constituir un gran aliado alimenticio por su precio y la facilidad de poder encontrarlo en los mercados.

En recetas anteriores hemos destacado la problemática que va ligada a este producto en cuanto a su demanda, distribución y precio, este último con fluctuaciones puntuales por debajo del valor de los costos de producción, que hacen necesaria una política que ponga en valor este sector avícola muy importante dentro de la producción final agropecuaria.

Existen muchas variedades, y podemos decir que tiene un alto grado de especialización geográfica, ya que en la mayoría de países tienen sus propias razas. En el nuestro, los pollos de corral o campero, se destacan por su carne más sabrosa. Su carne blanca y ligera, con poca grasa, fácil de digerir, lo hace muy recomendable en todas las dietas. De gran valor nutricional, contiene vitaminas, minerales y proteínas de alta calidad.

Dada su gran versatilidad a la hora de prepararlo, es un producto que no resulta aburrido comerlo, nos permite muchas variaciones, desde las más tradicionales que nos han enseñado nuestras madres y abuelas, hasta las más sofisticadas de la nueva cocina actual.

La receta de hoy, la elaboraremos con 4-6 pechugas de  pollo que habremos comprado en nuestro mercado de confianza donde obtendremos toda la información sobre procedencia, calidad y sostenibilidad en la cría de estas aves. Podemos pedir que nos corten la carne a tacos a la medida que queramos. También podemos hacer las brochetas con muslos deshuesados y partiendo de esta base, podemos combinar con otros ingredientes haciendo de esta receta una comida variada, nutritiva y muy fácil de preparar. El resultado final nos dará un plato lleno de color y sabor. Este tipo de brochetas podemos encontrarlas ya preparadas, por tanto, siempre es una opción poder comprarlas, eso sí, en un mercado de abastos de confianza.

 

 INGREDIENTES PARA 4-6 PERSONAS

4 -6 pechugas enteras cortadas a tacos

Pimentón

2 ajos

Un poco de pimienta blanca molida

Aceite de oliva virgen

Sal

1-2 tomates maduros por persona

Orégano

 

ELABORACIÓN

Dispondremos la carne una vez cortada, en un recipiente donde iremos incorporando el pimentón, la pimienta, un poco de sal, 2 cucharadas de aceite, el orégano y los ajos cortados muy finos. Mezclamos bien todos los ingredientes y dejamos macerar unas horas en la nevera. Se puede guardar de un día para otro.

Al momento de preparar la brocheta, sacamos la carne y comprobamos que ha absorbido los ingredientes de la mezcla, adquiriendo un color rojo y una textura y olor que le van a dar su sabor final tan apetitoso. Iremos poniendo los tacos en la brocheta dándole el tamaño adecuado en función del recipiente  en el que la haremos. En este caso solo la preparamos con la carne de pollo carne y podemos hacerla en una paella, asada al horno o a la barbacoa. Complementaremos el plato con unos tomates asados o braceados que previamente tendremos cortados por la mitad y condimentados con sal pimienta y orégano.

Una receta muy fácil de preparar que podemos presentar con una ensalada verde, unas patatas chips, arroz hervido, algún tipo de salsa…

 

¡BUEN APETITO!

 

 

Gazpacho de aguacate y manzana

¡VA DE SOPAS!

Ahora que el calor se hace notar, es el momento ideal para recordar nuestras recetas de sopas frías tan apetitosas y fáciles de preparar. Algunas como el ajo blanco o el salmorejo son muy conocidas, pero tal vez sea el gazpacho la que se ha hecho más popular en nuestras mesas. El gazpacho es un plato asociado al verano, su preparación muy sencilla permitía elaborarlo sin demasiadas complicaciones, si se disponía de agua, pan aceite, vinagre y algún ingrediente de la huerta. Se identifica también con una especialización geográfica que corresponde al sur peninsular. Parece ser que de ahí parte su fórmula primitiva en la que no estaba el tomate, ya que este fue introducido en nuestro país a partir del siglo XVI y no fue hasta fechas mucho más tardías cuando se empezó a emplear como uno de los ingredientes principales.

“Comida de pastores” cómo se le ha llamado, quién podía augurarle una trayectoria tan popular y conocida que ha venido a dar lugar a múltiples variantes regionales e internacionales.  Y como no podía ser menos, ¡hasta se le ha dedicado un día! Si, el Día Mundial del gazpacho, fecha en que se pone en valor a este plato y se le sitúa en su entorno más familiar: el verano.

En nuestra receta vamos a darle un punto de sofisticación, al hacerlo sin los ingredientes habituales, sustituyéndolos por aguacate y manzana, dos productos que nos inspiran garantía de salud.

El aguacate, no era un fruto tradicional en nuestras mesas, más bien empezamos a consumirlo como algo exótico llegado de tierras lejanas, es un fruto originario de México que ahora tiene un gran alcance internacional. Debido a su buena adaptación a los climas tropicales y mediterráneos, su cultivo se ha desarrollado en otros muchos lugares. El sur peninsular y las islas Canarias concentran la mayor producción nacional.

Son conocidas las propiedades del aguacate, contiene vitaminas, minerales, omega 3, proteínas vegetales y  efectos beneficiosos para el colesterol. Muy recomendado para diabéticos. Se le ha calificado como el “oro verde” y ya tiene un lugar muy habitual en nuestros platos.

La manzana está muy presente en nuestra dieta mediterránea. Se ha popularizado mucho su consumo como un fruto que se puede llevar en las mochilas o bolsos para comer entre horas. Originaria de Asia Central, llega a Europa a través de los viajes comerciales que se hacían en la legendaria Ruta de la Seda. Pronto fue cultivada en todo el mundo por su buena adaptación a los climas templados y fríos. Seguramente, no existe otro fruto que haya tenido una difusión mayor por lo que se refiere a sus propiedades alimentarias y medicinales, también a las muchas connotaciones que se le han dado en las diferentes culturas. Así desde la mitología nórdica hasta la cristiana, la manzana aparece adornada de un halo de misterio y simbología.

Aguacate y manzana, suficiente para querer probar. Pero no vamos a dejarlos solos, como gazpacho o sopa fría que haremos, los acompañaremos con algún ingrediente más.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

3 aguacates en su punto

2 manzanas verdes

Aceite

Opcional, un poco de vinagre

Sal, pimienta blanca molida

Perejil, apio

El zumo de un limón

800 ml de agua

 

ELABORACIÓN

Tendremos que ayudarnos de una batidora o robot eléctrico.

Pelaremos bien los aguacates y las manzanas, los cortaremos en trozos medianos y los rociaremos con el zumo de limón. Echamos en la batidora y añadimos  todos los demás ingredientes. Trituramos el tiempo suficiente hasta comprobar que queda una mezcla perfecta en su punto.

Si es necesario, añadimos un poco más de agua según prefiramos más o menos líquido. Guardamos en el frigorífico y al momento de servir podemos añadir un poco de jamón serrano cortado muy pequeño y fino, u otro ingrediente que sea de nuestro agrado fusionando los sabores… Combina bien con huevo duro, frutos secos… Aquí lo presentamos adornado con un poco de perejil.

Sencillo, rápido, muy suave y digestivo.

 

¡BUEN APETITO!

Fotografía de divina cocina

Calabacines rellenos de gambas y champiñones

Las verduras y hortalizas están en plena temporada y acudimos a ellas para hacer nuestras recetas más variadas, nos ayudan en esa tarea de preparar los platos que consumimos de forma diaria, trabajo nada fácil que a veces nos hace exclamar: ¡ya no sé qué hacer hoy para comer! Pero disponemos de una huerta abundante donde los frutos crecen ayudados por un buen clima y técnicas de cultivo muy experimentadas y especializadas, de modo que tenemos donde escoger los productos de calidad y de proximidad.

Uno de esos frutos es el calabacín, hortaliza originaria de América Central que pronto se cultivó en las zonas templadas del planeta, adaptada muy bien en esos climas como cultivo de regadío. España ocupa el primer lugar en producción, dentro de los países comunitarios siendo Almería una de las regiones que más produce y destina a la exportación.

El calabacín ha pasado a ser un producto muy consumido por su gran versatilidad en la cocina, podemos encontrarlo de diferentes tamaños y variedades, de piel fina y sabor un tanto dulce, se consume con piel, ya que en ella están la mayoría de sus nutrientes. Es rico en fibra, antioxidante y muy diurético. Contiene vitaminas del grupo B, también A y C y muchos minerales. Sus bonitas flores muy delicadas y perecederas tienen un alto valor gastronómico.

En nuestra receta lo vamos a cocinar al horno con gambas y champiñones dos ingredientes que, seguro, apreciamos. Escogeremos los calabacines alargados de color verde, de tamaño mediano.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

4 calabacines, 1 por persona

250 g de champiñones

2-3 gambas por persona, según tamaño

1 cebolla blanca

1 ajo

Aceite de oliva virgen

Sal

Pimienta blanca molida

Nata líquida

1 huevo

1 ramita de apio

Queso rallado a gusto para hornear

 

PREPARACIÓN

Lavamos los calabacines y con un cuchillo de punta fina, extraemos la parte interior blanca, cuidando que el calabacín no se rompa. Ponemos en la bandeja del horno los calabacines vaciados, tapándolos con papel de aluminio y los horneamos durante unos 10 minutos a 180 grados. Reservamos.

En una sartén rehogamos la cebolla y el ajo cortados bien finos a fuego bajo durante unos minutos, incorporamos la carne del calabacín que habíamos extraído y que habremos cortado también en trozos pequeños. Iremos mezclando hasta comprobar que esté bien hecho y echaremos los champiñones fileteados. Trabajaremos los ingredientes ayudándonos de una pala de madera.

Tendremos preparadas las gambas limpias y cortadas y las añadiremos junto con la ramita de apio. Dejamos enfriar.

Cuando la mezcla se haya enfriado, iremos rellenando los calabacines en la misma bandeja que los hemos horneado.

En un bol, batiremos el huevo añadiendo la nata y lo distribuiremos por el relleno de los calabacines. Si se prefiere se puede cambiar por una bechamel. Cubrimos con el queso rallado y horneamos 5-10 minutos.

Una de las muchas formas que podemos cocinar este producto, pero hay muchas más, como siempre, podemos dejar libre nuestra imaginación y creatividad.

¡BUEN APETITO!

Lasaña a los 4 quesos

La base de nuestra receta va a ser la pasta, un alimento que está considerado como una riqueza gastronómica  y plato habitual en todas las mesas que gusta a niños y adultos.

Su origen es milenario, desde China, llega a la cultura occidental a través de los viajes que Marco Polo realizó en el siglo XIII, y pronto fue conocida y utilizada en la península itálica.

Su elaboración ha pasado por diferentes procesos desde el manual y su consumo en seco, hasta la mecanización y producción industrial convirtiéndose en un producto cada vez más variado y sofisticado, de alcance popular, preparado de múltiples maneras y reconocido por los mejores chefs mundiales. Es utilizada en dietética por sus múltiples aplicaciones, está comprobado que no favorece un aumento de peso siempre que no se consuma en exceso. Ayuda al mejor rendimiento intelectual y físico. Existen estudios científicos sobre los beneficios de su consumo en nuestra salud y es tanta su importancia que incluso hay una Organización Internacional de la Pasta, un día mundial de la pasta y el ser reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Su principal aporte nutritivo son los hidratos de carbono importantes en nuestra dieta mediterránea, pero también aporta proteínas, minerales, grasa y vitaminas cuando incorpora otros productos que la enriquecen como huevos, verduras, quesos…

Conocemos muchas variedades en cuanto a su composición forma y color, en nuestra receta vamos a utilizarla en forma de láminas y la rellenaremos de quesos variados que podemos escoger según nuestras preferencias. Esta forma de cocinar la pasta, creando una serie de capas rellenas con distintos ingredientes, nos hace pensar en la comida italiana, aunque existe una cierta controversia sobre la autoría del plato, parece ser que en la corte inglesa del siglo XIV ya se preparaba y de ello dan fe, testimonios escritos, pero hoy por hoy, la lasaña nos transporta al mundo culinario de la bella Italia.

Este plato admite una preparación muy variada en función del relleno que queramos utilizar: carne, verduras, quesos…

Y ahora, hablaremos de quesos… según los expertos, un regalo de los dioses, un alimento antiquísimo obtenido a través de la leche de los animales domesticados. ¡Debemos tantos hallazgos al Neolítico! Hecho de forma manual y artesanal, hasta que se creó una importante industria. En la actualidad, hay una gran especialización por países y zonas geográficas que identifican su calidad en el proceso de elaboración. En nuestro país hay unas 100 variedades, así que es fácil encontrar alguno que nos guste.

Utilizaremos mozzarella y  parmesano, variedades  de los quesos italianos más famosos  y dos de los que son más conocidos en nuestra cocina: manchego y de cabra. Os proponemos comprar los quesos en vuestro mercado de confianza.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

1 paquete de lasaña

150 g de mozzarella

150 g de parmesano

150 g de queso de cabra

150 g de queso manchego semi-curado

Queso rallado para gratinar, orégano

Tomate frito, aceite o mantequilla

 

PARA LA BECHAMEL: harina, leche, pimienta y un poco de nuez moscada

 

ELABORACIÓN

Hervimos la pasta al dente, escurrimos y colocamos una primera capa en un recipiente para el horno, previamente untado con un poco de aceite o mantequilla.

Para la bechamel, podemos hacerla con leche o algún preparado vegetal, un poco de mantequilla o aceite, harina y pimienta. Si se prefiere, se puede añadir un sofrito de cebolla cortada muy fina para darle más sabor.

Vamos colocando los quesos, finamente cortados o triturados, los cubrimos con la bechamel y ponemos otra capa, así hasta colocar las 4 variedades de quesos. Opcional, ir añadiendo un poco de tomate frito encima de la bechamel. Finalmente cubrir con la bechamel, el queso rallado y el orégano.  Ponemos a gratinar en el horno, a 180 grados, hasta que veamos que esté dorado. Retiramos y dejamos enfriar un poco si queremos consumirlo al momento. Podemos acompañar con una ensalada verde y estaremos ante una receta espectacular, no solo por la forma y el color, también por su sabor.

Los quesos podemos variarlos a nuestro gusto, y pedir en nuestra parada de confianza que nos los rallen.

Esperamos que os entren ganas de prepararla y degustarla.

¡BUEN APETITO!

Alubias con jamón y chorizo

En recetas anteriores hemos hablado de las legumbres y son muchas las recetas que podemos preparar con ellas, lo que las convierte en una gran ayuda para variar y hacer más apetitosos nuestros menús semanales. Se consideran un plato de cuchara y tal vez sujeto a una cierta estacionalidad, pero resulta recomendable consumirlas también en temporadas veraniegas, tal como se aconseja en las pirámides nutricionales, donde ocupan un lugar importante

Su importancia es tan considerable como alimento para la población mundial, que tienen el apoyo de organizaciones internacionales: la Organización de las Naciones Unidas declaró 2016 como Año Internacional de las legumbres. También la FAO ha elaborado informes destacando su producción dentro de una agricultura de futuro sostenible.

Las alubias pertenecen a la familia de las leguminosas, alimentos necesarios para todas las personas y todas las edades; indispensables en la alimentación de los niños y en personas con una alta actividad física, también en las dietas vegetarianas.

La ingesta de legumbres es muy recomendable, 2-4 raciones a la semana y ciertamente, es un plato que destaca en la cocina nacional, ya que somos el país europeo que más legumbres consume.

El cultivo de alubias, es muy antiguo, originarias de América donde constituían un alimento tradicional en las culturas indígenas, pasaron a cultivarse por todo el mundo. En nuestro país, la mayor producción se centra en Castilla-León y en Galicia. Existen distintas variedades regionales que dan lugar a alubias de diferentes colores y tamaños reconocidas con nombre propio.

Sus propiedades nutricionales son elevadas, de grandes beneficios para la salud, tienen bajo contenido en grasas y son ricas en proteínas, en vitaminas y en fibra.

Conocemos la forma tradicional de prepararlas como un guiso o potaje, acompañadas de casi todos los productos del cerdo, pero también como ensaladas, cremas,  guarnición, rehogadas, en puré, con verduras, marisco… En nuestra receta, escogemos hacerlas hervidas, con jamón y chorizo. Muy recomendable que sean de tu mercado de confianza para conocer el origen de los productos.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

500-600 g de alubias blancas.

1 cebolla mediana

1 pimiento verde

2 zanahorias

1 pimiento rojo seco o ñora

3 ajos

1 rama de apio

2 hojas de laurel

100 g de jamón en un trozo

100 g de chorizo en un trozo

Sal

 

PREPARACIÓN

Las alubias las podemos comprar, ya hervidas, en nuestra parada de confianza. Si las vamos a utilizar secas, las ponemos en remojo, el día antes, y al momento de prepararlas las escurrimos y las ponemos en una cazuela con agua fría. Incorporamos en crudo todos los ingredientes y dejamos hervir a fuego lento durante 1 h 45 minutos aprox. Al inicio de la ebullición, iremos quitando la espuma que se va formando. Comprobamos que las alubias estén tiernas y retiramos del fuego.

Sacamos todos los ingredientes que hemos añadido a las alubias y en un plato troceamos el jamón y el chorizo en taquitos y lo volvemos a añadir al guiso.

Todo lo demás excepto, las hojas de laurel, lo trituramos en la batidora eléctrica hasta obtener una crema homogénea y lo incorporamos. Removemos con cuidado para no romper las alubias, y veremos que el caldo adquiere una textura suave, cremosa y colorida. Añadimos la sal a gusto y… ¡listo para comer!

Receta fácil de preparar, en la línea de la más tradicional comida casera, llena de color, sabor y nutrientes saludables.

 

¡BUEN APETITO!