Sopa minestrona: presencia internacional

¡Qué gran idea preparar una sopa! Y cuando hacemos este plato estamos utilizando una técnica ancestral, ya que las sopas, se encuentran en el origen de los primeros momentos en que se empezaron a utilizar recipientes y de una manera intuitiva, se pudo  hervir en agua cualquier ingrediente que sirviera como alimento. Si hablamos de recipientes, nos tenemos que remontar muy atrás en el tiempo, hasta que, en las primeras culturas con testimonios escritos se comprueba que las sopas ya formaban parte de recetas muy cotidianas.  Sopas de todas clases, con variedades que podemos encontrar en todas las regiones del planeta, de ahí, su carácter internacional.

La sopa Minestrone es una de esas variedades, surgida en Italia, recoge los sabores y colores de los productos de huerta; un plato de cuchara, reconfortante, como todas las sopas en tiempo de invierno, sano y nutritivo, hecho con verduras de temporada al que se le puede agregar pasta, arroz o algún tipo de legumbres. Para muchos que entienden de cocina, una de las mejores sopas del mundo.

La sopa Minestrone de nuestra receta la vamos a hacer utilizando guisantes, calabaza, cebolla, ajo, apio, patata y garbanzos. La calabaza la podemos sustituir por zanahorias, los garbanzos por alubias blancas y los guisantes por judías verdes. En cualquier caso, nos quedará una receta perfecta, nutritiva y muy saludable por su aporte de minerales, vitaminas y fibra.

En recetas anteriores hemos destacado las propiedades de estos alimentos. Las verduras y hortalizas tienen muchos componentes nutricionales: minerales, vitaminas, fibra, son saciantes, buenas para el corazón, diuréticas, antioxidantes, bajas en calorías… por tanto, las consideramos indispensables en nuestra dieta diaria

Los garbanzos son una de las leguminosas más aceptadas en nuestro país. Es un cultivo sostenible en todo el ámbito mediterráneo Son fuente de proteínas vegetales, vitaminas, minerales, fibra… saludables para el colesterol. Un alimento muy completo que debería ser incluido en los menús semanales de adultos y niños. También debemos potenciar el consumo de guisantes, que han sido llamados “lágrimas verdes y oro verde” por su bonito color y sus cualidades alimentarias.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

½ calabacín

100 g de guisantes

6-8 judías verdes

100 g de calabaza

75-100 g de garbanzos o alubias blancas

1 cebolla dulce, 1 ajo, apio, albahaca o perejil para decorar el plato, 1 hoja de laurel, aceite, sal, pimienta blanca molida, queso rallado.

1,5 litros de caldo de verduras

100 g de bacon

Un puñado de pasta integral

Un par de cucharadas de tomate frito

 

PREPARACIÓN

En un recipiente hondo, salteamos el bacon cortado a gusto, el ajo y el laurel. Añadimos  las verduras preparadas tipo juliana, rehogamos durante unos minutos y echamos el tomate frito removiendo para mezclar todo bien. Incorporamos los garbanzos o las alubias que, previamente, habremos puesto en remojo unas horas antes y añadimos el caldo algo templado dejando hervir a fuego lento unos 40 minutos. Pasado este tiempo echaremos los guisantes dejando hervir 5 minutos más y finalmente la pasta, dejando la cocción otros 5 minutos. Podemos ir añadiendo más caldo si queremos que la sopa no quede muy espesa  Comprobamos la sal a gusto. Dejamos reposar y al momento de servir espolvoreamos con un poco de pimienta, el perejil cortado muy fino y el queso rallado. Si queremos que el plato sea más italiano, el queso puede ser tipo parmesano, pero queda igual de rico con un queso manchego seco. La pasta integral resulta menos calórica que la pasta normal, pero también será una elección.

Un resultado espectacular, de cocina de mercado, hecho con tiempo, gusto y buenos ingredientes, que podemos tener preparado. Una sopa que, como dijo un gastrónomo francés, “alegra el estómago”.

¡BUEN APETITO!

Risotto de boletus y níscalos

El arroz, uno de los ingredientes más utilizados en todas las cocinas, lo hemos recomendado en recetas anteriores, por todos conocido, no necesita demasiada presentación pues constituye una de las más importantes bases culinarias en multitud de platos, forma parte de nuestra dieta mediterránea, combina muy bien con otros alimentos, toma presencia como plato principal y suele ser aceptado por todos los paladares.

Como muchos otros cultivos, el arroz ya era conocido en el período Neolítico, en las zonas húmedas del Sudeste asiático. Allí se dieron las condiciones favorables, dada la abundancia de arroces silvestres que pasaron a ser conocidos por los grupos humanos que habitaban esas regiones. Desde esos lugares, donde se dieron los primeros arrozales, este alimento ha realizado un largo viaje hasta llegar a nuestro país en  el siglo VIII donde se ha adaptado a nuestra geografía en zonas húmedas y cálidas. Andalucía, la Comunidad Valenciana y el Delta del Ebro son las mayores zonas productoras.

La práctica de la ricicultura ha devenido prácticamente en una forma de vida en los grandes humedales asiáticos, donde el arroz constituye un monocultivo y en los países menos desarrollados supone una importante garantía alimentaria.

Junto a las formas de explotación más tradicionales, se están implementando sistemas de cultivo intensivos que permiten obtener, a través de técnicas más ecológicas, una producción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente, reduciendo el consumo de agua y fertilizantes químicos.

Como siempre, valoramos los intentos para conseguir que los alimentos que consumimos respondan a criterios de proximidad y sostenibilidad. Por este motivo os recomendamos comprar vuestros ingredientes en vuestro mercado de producto fresco local.

Arroces en la zona alicantina, paellas en la valenciana y risotto en la cocina italiana, esta última será la que escojamos para nuestra receta: un risotto con boletus y níscalos.

El risotto, una manera de preparar el arroz que, parece ser, que proviene del norte de Italia aunque también hay referencias a que podría haber sido llevado a tierras italianas durante  la presencia catalana-aragonesa en el largo período de su permanencia en esos territorios. Esta técnica de cocción, consiste en darle una mayor cremosidad, a diferencia del arroz suelto de otras recetas. Esta textura se logra por la forma en que se cocina y también por el tipo de ingredientes, en este caso, las setas, el queso y la crema de leche.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

100-150 g de arroz por persona, el tipo opcional

100 g de setas por persona. Boletus, níscalos o cualquier otro tipo de temporada

1 cebolla grande dulce, blanca o de Figueres

1-2 ajos

1 vaso de vino blanco

2 cucharadas de mantequilla

1 litro de caldo de verduras

200 ml de nata para cocinar

Queso rallado Parmesano o curado

Aceite de oliva virgen

Un poco de orégano

 

PREPARACIÓN

Tendremos preparados todos los ingredientes a punto para irlos incorporando a la receta: la cebolla y los ajos cortados finos, las setas limpias  cortadas a trozos pequeños.

En una paella, salteamos la cebolla y los ajos, hasta que adquieran una textura blanda, incorporamos las setas removiendo con una cuchara de madera, añadimos la mantequilla y  echamos el vino dejando que evapore unos 2-3 minutos. Echamos el arroz mezclándolo bien y ya podemos ir añadiendo el caldo de verduras que, previamente, habremos calentado. El caldo lo vamos echando poco a poco, cuando veamos que se va consumiendo y removemos de vez en cuando, este es el secreto del risotto para que vaya tomando una textura cremosa. Mientras se produce la cocción añadimos sal a gusto, el queso rallado, la nata y el orégano mezclando bien.

Podemos presentar el plato dándole forma con un molde redondo y añadiendo al momento de servir, un poco de queso y orégano.

¡BUEN APETITO!

Gazpacho de aguacate y manzana

¡VA DE SOPAS!

Ahora que el calor se hace notar, es el momento ideal para recordar nuestras recetas de sopas frías tan apetitosas y fáciles de preparar. Algunas como el ajo blanco o el salmorejo son muy conocidas, pero tal vez sea el gazpacho la que se ha hecho más popular en nuestras mesas. El gazpacho es un plato asociado al verano, su preparación muy sencilla permitía elaborarlo sin demasiadas complicaciones, si se disponía de agua, pan aceite, vinagre y algún ingrediente de la huerta. Se identifica también con una especialización geográfica que corresponde al sur peninsular. Parece ser que de ahí parte su fórmula primitiva en la que no estaba el tomate, ya que este fue introducido en nuestro país a partir del siglo XVI y no fue hasta fechas mucho más tardías cuando se empezó a emplear como uno de los ingredientes principales.

“Comida de pastores” cómo se le ha llamado, quién podía augurarle una trayectoria tan popular y conocida que ha venido a dar lugar a múltiples variantes regionales e internacionales.  Y como no podía ser menos, ¡hasta se le ha dedicado un día! Si, el Día Mundial del gazpacho, fecha en que se pone en valor a este plato y se le sitúa en su entorno más familiar: el verano.

En nuestra receta vamos a darle un punto de sofisticación, al hacerlo sin los ingredientes habituales, sustituyéndolos por aguacate y manzana, dos productos que nos inspiran garantía de salud.

El aguacate, no era un fruto tradicional en nuestras mesas, más bien empezamos a consumirlo como algo exótico llegado de tierras lejanas, es un fruto originario de México que ahora tiene un gran alcance internacional. Debido a su buena adaptación a los climas tropicales y mediterráneos, su cultivo se ha desarrollado en otros muchos lugares. El sur peninsular y las islas Canarias concentran la mayor producción nacional.

Son conocidas las propiedades del aguacate, contiene vitaminas, minerales, omega 3, proteínas vegetales y  efectos beneficiosos para el colesterol. Muy recomendado para diabéticos. Se le ha calificado como el “oro verde” y ya tiene un lugar muy habitual en nuestros platos.

La manzana está muy presente en nuestra dieta mediterránea. Se ha popularizado mucho su consumo como un fruto que se puede llevar en las mochilas o bolsos para comer entre horas. Originaria de Asia Central, llega a Europa a través de los viajes comerciales que se hacían en la legendaria Ruta de la Seda. Pronto fue cultivada en todo el mundo por su buena adaptación a los climas templados y fríos. Seguramente, no existe otro fruto que haya tenido una difusión mayor por lo que se refiere a sus propiedades alimentarias y medicinales, también a las muchas connotaciones que se le han dado en las diferentes culturas. Así desde la mitología nórdica hasta la cristiana, la manzana aparece adornada de un halo de misterio y simbología.

Aguacate y manzana, suficiente para querer probar. Pero no vamos a dejarlos solos, como gazpacho o sopa fría que haremos, los acompañaremos con algún ingrediente más.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

3 aguacates en su punto

2 manzanas verdes

Aceite

Opcional, un poco de vinagre

Sal, pimienta blanca molida

Perejil, apio

El zumo de un limón

800 ml de agua

 

ELABORACIÓN

Tendremos que ayudarnos de una batidora o robot eléctrico.

Pelaremos bien los aguacates y las manzanas, los cortaremos en trozos medianos y los rociaremos con el zumo de limón. Echamos en la batidora y añadimos  todos los demás ingredientes. Trituramos el tiempo suficiente hasta comprobar que queda una mezcla perfecta en su punto.

Si es necesario, añadimos un poco más de agua según prefiramos más o menos líquido. Guardamos en el frigorífico y al momento de servir podemos añadir un poco de jamón serrano cortado muy pequeño y fino, u otro ingrediente que sea de nuestro agrado fusionando los sabores… Combina bien con huevo duro, frutos secos… Aquí lo presentamos adornado con un poco de perejil.

Sencillo, rápido, muy suave y digestivo.

 

¡BUEN APETITO!

Fotografía de divina cocina

Calabacines rellenos de gambas y champiñones

Las verduras y hortalizas están en plena temporada y acudimos a ellas para hacer nuestras recetas más variadas, nos ayudan en esa tarea de preparar los platos que consumimos de forma diaria, trabajo nada fácil que a veces nos hace exclamar: ¡ya no sé qué hacer hoy para comer! Pero disponemos de una huerta abundante donde los frutos crecen ayudados por un buen clima y técnicas de cultivo muy experimentadas y especializadas, de modo que tenemos donde escoger los productos de calidad y de proximidad.

Uno de esos frutos es el calabacín, hortaliza originaria de América Central que pronto se cultivó en las zonas templadas del planeta, adaptada muy bien en esos climas como cultivo de regadío. España ocupa el primer lugar en producción, dentro de los países comunitarios siendo Almería una de las regiones que más produce y destina a la exportación.

El calabacín ha pasado a ser un producto muy consumido por su gran versatilidad en la cocina, podemos encontrarlo de diferentes tamaños y variedades, de piel fina y sabor un tanto dulce, se consume con piel, ya que en ella están la mayoría de sus nutrientes. Es rico en fibra, antioxidante y muy diurético. Contiene vitaminas del grupo B, también A y C y muchos minerales. Sus bonitas flores muy delicadas y perecederas tienen un alto valor gastronómico.

En nuestra receta lo vamos a cocinar al horno con gambas y champiñones dos ingredientes que, seguro, apreciamos. Escogeremos los calabacines alargados de color verde, de tamaño mediano.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

4 calabacines, 1 por persona

250 g de champiñones

2-3 gambas por persona, según tamaño

1 cebolla blanca

1 ajo

Aceite de oliva virgen

Sal

Pimienta blanca molida

Nata líquida

1 huevo

1 ramita de apio

Queso rallado a gusto para hornear

 

PREPARACIÓN

Lavamos los calabacines y con un cuchillo de punta fina, extraemos la parte interior blanca, cuidando que el calabacín no se rompa. Ponemos en la bandeja del horno los calabacines vaciados, tapándolos con papel de aluminio y los horneamos durante unos 10 minutos a 180 grados. Reservamos.

En una sartén rehogamos la cebolla y el ajo cortados bien finos a fuego bajo durante unos minutos, incorporamos la carne del calabacín que habíamos extraído y que habremos cortado también en trozos pequeños. Iremos mezclando hasta comprobar que esté bien hecho y echaremos los champiñones fileteados. Trabajaremos los ingredientes ayudándonos de una pala de madera.

Tendremos preparadas las gambas limpias y cortadas y las añadiremos junto con la ramita de apio. Dejamos enfriar.

Cuando la mezcla se haya enfriado, iremos rellenando los calabacines en la misma bandeja que los hemos horneado.

En un bol, batiremos el huevo añadiendo la nata y lo distribuiremos por el relleno de los calabacines. Si se prefiere se puede cambiar por una bechamel. Cubrimos con el queso rallado y horneamos 5-10 minutos.

Una de las muchas formas que podemos cocinar este producto, pero hay muchas más, como siempre, podemos dejar libre nuestra imaginación y creatividad.

¡BUEN APETITO!

Parrillada de verduras

Las verduras y hortalizas nos ofrecen un abanico de posibilidades donde poder escoger aquellas que más nos gustan y dar variedad y originalidad a nuestros menús. Han recorrido un largo camino desde remotas tierras hasta pasar a formar parte de nuestra alimentación Muchas de ellas surgieron de forma silvestre y cuando aprendimos a cultivarlas ya siempre las hemos tenido como parte de nuestra alimentación. Todavía hoy, en muchas zonas del planeta constituyen una economía de subsistencia y como productos de trueque, pero en el mundo rico desarrollado, cada vez más se ha ido perfeccionando su cultivo y se ha llegado a un alto grado de especialización.

Ocupan un primer lugar en la pirámide nutricional, una muy buena guía que nos enseña lo importante que es una alimentación adecuada y variada. Los últimos estudios realizados por los organismos alimentarios mundiales, como por ejemplo, la FAO, ponen en la base de esta pirámide los vegetales frescos como verduras y hortalizas y recomiendan su consumo diario. Cada vez más existe una gran cantidad de información para hacer llegar este conocimiento y hacer que la población se alimente mejor.

Las verduras y hortalizas se encuentran en nuestros mercados, su oferta es muy variada y por sí mismas constituyen un importante atractivo con sus formas y colores; hemos aprendido sus diferentes propiedades, conocemos su estacionalidad como productos de proximidad y también sabemos que su producción está regulada a través de la Política Agraria Común. Como productos perecederos que son, sujetos a la ley de la oferta y la demanda, a veces nos sorprende y preocupa que los canales de distribución no protejan a los agricultores que son los que hacen posible que tengamos esta disponibilidad del producto en nuestras paradas de confianza.

Hemos escogido diferentes productos para hacer la parrillada: espárragos, champiñones. tomates, cebolla, pimientos, calabacín y patatas. Todos ellos de temporada y de proximidad. Los espárragos silvestres los hemos podido encontrar en nuestros bosques desde febrero hasta prácticamente junio. Se ha popularizado el ir a cogerlos al campo para el consumo personal y también para venderlos de forma no comercial. No es fácil verlos in situ, ya que la planta se mezcla con otras y a veces no está muy visible, pero para los ojos expertos de algunos recolectores, no hay espárrago que se resista.

Las verduras y hortalizas tienen muchos componentes nutricionales: minerales, vitaminas, fibra, buenas para el corazón, diuréticas, antioxidantes, bajas en calorías… por tanto, las consideramos indispensables en nuestra dieta diaria.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

2 pimientos verdes

1 cebolla blanca grande

1 calabacín grande

1 manojo de espárragos. Vamos a disponer para nuestra parrillada de un manojo de espárragos verdes cultivados para la venta, son más grandes que los silvestres y se hacen muy bien al horno.

300-400 g de champiñones

6 tomates medianos

6 patatas

2 zanahorias por persona

Aceite de oliva virgen

Sal, pimienta, hierbas

 

PREPARACIÓN

Lavamos bien todas las verduras y las colocamos sobre una bandeja de horno que, previamente habremos cubierto de papel de aluminio. Los pimientos, la cebolla y las zanahorias, cortados en forma alargada. Las patatas a gajos o bien enteras si son pequeñas, los tomates cortados por la mitad. El calabacín cortado a rodajas anchas y los champiñones enteros o fileteados no muy finos. Regamos con el aceite, y sazonamos a gusto.

Ponemos en el horno a 180 grados unos 25-30 minutos controlando que se dore al punto la superficie. ¡Quién se resiste a esta combinación! Una receta de una presencia magnifica, fácil de preparar y rica al paladar.

Se sirve como plato entrante, o bien acompañando otros alimentos, si se prefiere con alguna salsa.

¡BUEN APETITO!

Lasaña a los 4 quesos

La base de nuestra receta va a ser la pasta, un alimento que está considerado como una riqueza gastronómica  y plato habitual en todas las mesas que gusta a niños y adultos.

Su origen es milenario, desde China, llega a la cultura occidental a través de los viajes que Marco Polo realizó en el siglo XIII, y pronto fue conocida y utilizada en la península itálica.

Su elaboración ha pasado por diferentes procesos desde el manual y su consumo en seco, hasta la mecanización y producción industrial convirtiéndose en un producto cada vez más variado y sofisticado, de alcance popular, preparado de múltiples maneras y reconocido por los mejores chefs mundiales. Es utilizada en dietética por sus múltiples aplicaciones, está comprobado que no favorece un aumento de peso siempre que no se consuma en exceso. Ayuda al mejor rendimiento intelectual y físico. Existen estudios científicos sobre los beneficios de su consumo en nuestra salud y es tanta su importancia que incluso hay una Organización Internacional de la Pasta, un día mundial de la pasta y el ser reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Su principal aporte nutritivo son los hidratos de carbono importantes en nuestra dieta mediterránea, pero también aporta proteínas, minerales, grasa y vitaminas cuando incorpora otros productos que la enriquecen como huevos, verduras, quesos…

Conocemos muchas variedades en cuanto a su composición forma y color, en nuestra receta vamos a utilizarla en forma de láminas y la rellenaremos de quesos variados que podemos escoger según nuestras preferencias. Esta forma de cocinar la pasta, creando una serie de capas rellenas con distintos ingredientes, nos hace pensar en la comida italiana, aunque existe una cierta controversia sobre la autoría del plato, parece ser que en la corte inglesa del siglo XIV ya se preparaba y de ello dan fe, testimonios escritos, pero hoy por hoy, la lasaña nos transporta al mundo culinario de la bella Italia.

Este plato admite una preparación muy variada en función del relleno que queramos utilizar: carne, verduras, quesos…

Y ahora, hablaremos de quesos… según los expertos, un regalo de los dioses, un alimento antiquísimo obtenido a través de la leche de los animales domesticados. ¡Debemos tantos hallazgos al Neolítico! Hecho de forma manual y artesanal, hasta que se creó una importante industria. En la actualidad, hay una gran especialización por países y zonas geográficas que identifican su calidad en el proceso de elaboración. En nuestro país hay unas 100 variedades, así que es fácil encontrar alguno que nos guste.

Utilizaremos mozzarella y  parmesano, variedades  de los quesos italianos más famosos  y dos de los que son más conocidos en nuestra cocina: manchego y de cabra. Os proponemos comprar los quesos en vuestro mercado de confianza.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

1 paquete de lasaña

150 g de mozzarella

150 g de parmesano

150 g de queso de cabra

150 g de queso manchego semi-curado

Queso rallado para gratinar, orégano

Tomate frito, aceite o mantequilla

 

PARA LA BECHAMEL: harina, leche, pimienta y un poco de nuez moscada

 

ELABORACIÓN

Hervimos la pasta al dente, escurrimos y colocamos una primera capa en un recipiente para el horno, previamente untado con un poco de aceite o mantequilla.

Para la bechamel, podemos hacerla con leche o algún preparado vegetal, un poco de mantequilla o aceite, harina y pimienta. Si se prefiere, se puede añadir un sofrito de cebolla cortada muy fina para darle más sabor.

Vamos colocando los quesos, finamente cortados o triturados, los cubrimos con la bechamel y ponemos otra capa, así hasta colocar las 4 variedades de quesos. Opcional, ir añadiendo un poco de tomate frito encima de la bechamel. Finalmente cubrir con la bechamel, el queso rallado y el orégano.  Ponemos a gratinar en el horno, a 180 grados, hasta que veamos que esté dorado. Retiramos y dejamos enfriar un poco si queremos consumirlo al momento. Podemos acompañar con una ensalada verde y estaremos ante una receta espectacular, no solo por la forma y el color, también por su sabor.

Los quesos podemos variarlos a nuestro gusto, y pedir en nuestra parada de confianza que nos los rallen.

Esperamos que os entren ganas de prepararla y degustarla.

¡BUEN APETITO!

Alubias con jamón y chorizo

En recetas anteriores hemos hablado de las legumbres y son muchas las recetas que podemos preparar con ellas, lo que las convierte en una gran ayuda para variar y hacer más apetitosos nuestros menús semanales. Se consideran un plato de cuchara y tal vez sujeto a una cierta estacionalidad, pero resulta recomendable consumirlas también en temporadas veraniegas, tal como se aconseja en las pirámides nutricionales, donde ocupan un lugar importante

Su importancia es tan considerable como alimento para la población mundial, que tienen el apoyo de organizaciones internacionales: la Organización de las Naciones Unidas declaró 2016 como Año Internacional de las legumbres. También la FAO ha elaborado informes destacando su producción dentro de una agricultura de futuro sostenible.

Las alubias pertenecen a la familia de las leguminosas, alimentos necesarios para todas las personas y todas las edades; indispensables en la alimentación de los niños y en personas con una alta actividad física, también en las dietas vegetarianas.

La ingesta de legumbres es muy recomendable, 2-4 raciones a la semana y ciertamente, es un plato que destaca en la cocina nacional, ya que somos el país europeo que más legumbres consume.

El cultivo de alubias, es muy antiguo, originarias de América donde constituían un alimento tradicional en las culturas indígenas, pasaron a cultivarse por todo el mundo. En nuestro país, la mayor producción se centra en Castilla-León y en Galicia. Existen distintas variedades regionales que dan lugar a alubias de diferentes colores y tamaños reconocidas con nombre propio.

Sus propiedades nutricionales son elevadas, de grandes beneficios para la salud, tienen bajo contenido en grasas y son ricas en proteínas, en vitaminas y en fibra.

Conocemos la forma tradicional de prepararlas como un guiso o potaje, acompañadas de casi todos los productos del cerdo, pero también como ensaladas, cremas,  guarnición, rehogadas, en puré, con verduras, marisco… En nuestra receta, escogemos hacerlas hervidas, con jamón y chorizo. Muy recomendable que sean de tu mercado de confianza para conocer el origen de los productos.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

500-600 g de alubias blancas.

1 cebolla mediana

1 pimiento verde

2 zanahorias

1 pimiento rojo seco o ñora

3 ajos

1 rama de apio

2 hojas de laurel

100 g de jamón en un trozo

100 g de chorizo en un trozo

Sal

 

PREPARACIÓN

Las alubias las podemos comprar, ya hervidas, en nuestra parada de confianza. Si las vamos a utilizar secas, las ponemos en remojo, el día antes, y al momento de prepararlas las escurrimos y las ponemos en una cazuela con agua fría. Incorporamos en crudo todos los ingredientes y dejamos hervir a fuego lento durante 1 h 45 minutos aprox. Al inicio de la ebullición, iremos quitando la espuma que se va formando. Comprobamos que las alubias estén tiernas y retiramos del fuego.

Sacamos todos los ingredientes que hemos añadido a las alubias y en un plato troceamos el jamón y el chorizo en taquitos y lo volvemos a añadir al guiso.

Todo lo demás excepto, las hojas de laurel, lo trituramos en la batidora eléctrica hasta obtener una crema homogénea y lo incorporamos. Removemos con cuidado para no romper las alubias, y veremos que el caldo adquiere una textura suave, cremosa y colorida. Añadimos la sal a gusto y… ¡listo para comer!

Receta fácil de preparar, en la línea de la más tradicional comida casera, llena de color, sabor y nutrientes saludables.

 

¡BUEN APETITO!

Guisantes con jamón

Tenemos a nuestro alcance todo un mundo vegetal que nos alimenta y nos ofrece imágenes y texturas sorprendentes para nuestros sentidos. Os podemos asegurar que todos los que hacemos esta página de recetas, valoramos y respetamos ese mundo vegetal del cual formamos parte, y en estos tiempos, en que hemos comprobado nuestra vulnerabilidad, la tierra, y las personas que la trabajan, nos han seguido ofreciendo su regalo maravilloso.

Hoy nos detenemos un poco más, en apreciar esos frutos que encontramos en nuestros mercados, dispuestos de tantas formas que nos atraen. Es un placer circular entre las paradas y disfrutar de una experiencia cada vez más valorada; los mercados se han rejuvenecido, se han puesto al día para seguir ofreciendo una venta de calidad que mantiene la tradición y la cercanía con el comprador y que, además, en muchos lugares, ya suponen un atractivo turístico.

Uno de estos frutos, es el guisante, componente de nuestra receta de hoy, perteneciente a la familia de las leguminosas, cuyo origen se sitúa en Asia y que pronto se cultivó, al igual que otras plantas silvestres en el Próximo Oriente alrededor del 10000 a.C. La llegada y su difusión por Europa se produce con las culturas del Bronce, y tenemos conocimiento de su consumo por los pueblos que se asentaban en las costas mediterráneas. Es un cultivo que se adapta muy bien en las zonas de climas templados.

Su recorrido alimentario ha sido diverso, desde ser usado como grano seco para ganado, hasta llegar a las mesas de las clases adineradas, en la actualidad, ha pasado a ser un producto de temporada muy utilizado en las recetas más cotidianas, y también valorado en la alta cocina por los más importantes chefs. Algunos de ellos, pensamos que con mucho acierto, lo han calificado como las  «lágrimas verdes». El cultivo en nuestro país se extiende sobre todo por las dos Castillas, donde ha pasado a tener un importante lugar en la producción agrícola,  siendo un producto que genera no solamente beneficios económicos, también presenta unos parámetros de sostenibilidad para un futuro más verde. Y “oro verde” es como se le conoce en las tierras del Maresme barcelonés, por su textura y sabor.

Debemos incluir en nuestra dieta el consumo de guisantes por sus propiedades beneficiosas para la salud, contienen proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales. Nos ofrecen una gran versatilidad a la hora de prepararlos y resulta fácil su elaboración. Cuando se presentan a la mesa, llaman la atención de niños y mayores por su bonito color, y una vez se prueban, seguro que pasan a formar parte de nuestra alimentación.

Vamos a preparar la receta que nos resultará muy fácil.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

700-800 g de guisantes limpios. Podemos comprarlos ya desgranados

1 cebolla blanca grande

125 g de jamón en un trozo

Aceite de oliva virgen

1 vaso de vino blanco

Sal

Pimienta blanca molida

 

ELABORACIÓN

En una cazuela con agua ponemos a hervir los guisantes durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo, escurrimos y reservamos.

En una sartén, sofreímos la cebolla hasta que esté pochada.

Cortamos el jamón a taquitos y lo incorporamos a la sartén, echamos el vino blanco y dejamos evaporar.

Añadimos los guisantes mezclando bien todos los ingredientes y ponemos sal y pimienta a gusto. Dejamos reposar y ya podemos presentar el plato. Siempre se puede añadir nuestro toque personal con albahaca, menta, huevo duro, butifarra…

¡BUEN APETITO!

Caldereta de rape y gambas

Uno de los muchos platos marineros que solían elaborarse en las cocinas de los barcos que faenaban en busca de pesca. La materia prima de estos guisos, se encontraba cercana y disponible, constituyendo la base de la alimentación durante las largas temporadas que los pescadores permanecían en el mar. Curiosamente, el rape de nuestra receta, no era uno de los más apreciados y en ocasiones se descartaba su preparación. ¿Por qué sería? ¿Tal vez por su desagradable apariencia?  Es cierto que la tipología de este pez resulta un tanto intimidante, presenta un aspecto feroz, con su gran cabeza y la boca repleta de grandes dientes que le convierten en un hábil depredador en las profundidades en las que se encuentra.

La pesca ha sido desde siempre una de las primeras actividades productivas que ha favorecido el consumo y el surgimiento de una economía en torno al sector pesquero. Sabemos por testimonios gráficos que ya desde tiempos antiguos las capturas de las diferentes especies, dieron lugar a una industria muy desarrollada en las costas mediterráneas. En los numerosos mosaicos de las villas romanas, sobre todo en las costas peninsulares, podemos encontrar imágenes que son como un muestrario de la pesca en esos tiempos. Imágenes que nos dicen la gran variedad de peces conocidos que no solo servían como alimento, si no, que también creaban todo un mundo de mitos y simbología. Podemos verlas muy próximas a través de nuestro rico patrimonio y no es difícil reconocer en ellas semejanzas con los dos ingredientes principales de la receta que vamos a elaborar.

Vamos a preparar una caldereta con rape, un pescado blanco muy saludable y sabroso que contiene poca grasa y es muy rico en vitaminas y minerales. Lo complementaremos con unas gambas de nuestro Mare Nostrum y una contundente salsa que nos hará sentirnos como auténticos chefs.

Como siempre, buscamos la garantía de productos de mercado y de confianza.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

1 rape de 2 kg

8 gambas, mejor que sean grandes

4 patatas

2 ajos, 2 tomates

Sal, pimienta, aceite de oliva virgen y una cucharada de pimentón

 

PARA LA PICADA

2-3 rebanadas de pan

12 almendras crudas

3 ajos

 

PARA EL CALDO

La cabeza de rape limpia y cortada.

2 ajos, 1 puerro y 1 cebolla

2 hojas de laurel

2 zanahorias

Un poco de perejil fresco, o en su lugar, una rama de apio

2,5 litros de agua

 

ELABORACIÓN

Podemos preparar el caldo con antelación y así simplificamos la preparación.

En una cazuela, sofreímos los tomates rallados y los ajos, añadimos el pimentón y un poco de caldo dejando hervir unos 2-3 minutos. Incorporamos las patatas cortadas en rodajas o enteras según se prefiera y el caldo suficiente para que hierva unos 15 minutos más. Reservamos parte del caldo por si hubiera que añadir.

En una sartén, salteamos los ajos finamente picados y las almendras enteras, reservamos y en el mismo aceite, tostamos las rebanadas de pan. Picamos todo ayudándonos de una picadora eléctrica y lo añadimos a la cazuela.

Tendremos el rape ya preparado, cortado en 4 trozos, lo salpimentaremos y lo añadiremos junto con las gambas que podemos poner con o sin cáscara. Dejamos hervir unos 10 minutos hasta comprobar que la textura del rape esté en su punto.

Una receta sabrosísima

¡BUEN APETITO!

Arroz a la Mexicana

Plato en el que vamos a utilizar dos productos que tienen una gran versatilidad y que son muy comunes en muchos menús: arroz y huevos.

El arroz, ese alimento que nos permite una y mil preparaciones diferentes, y que supone una base culinaria en la dieta mediterránea. Hemos mencionado en recetas anteriores, su origen oriental en zonas concretas del sudeste asiático hasta tener una gran dispersión geográfica que le ha hecho convertirse en un producto mundialmente conocido, cultivado en muchos países, altamente especializado, con precios asequibles para las mayorías poblacionales y con  grandes propiedades para nuestra salud.

De los huevos, también hemos comentado sus características: variedades, tamaños, aportes nutricionales… Y los hemos preparado y aconsejado con presentaciones diferentes que nos permiten mostrar nuestra creatividad.

Cuando hablamos de comida mexicana, tenemos en mente, los platos más típicos, como pueden ser los tacos, las tortitas, el guacamole… pero la receta que presentamos es muy habitual y cotidiana en los menús diarios en ese país. Aunque siempre con el toque distintivo como puede ser, el picante y el aguacate.

El aguacate es un fruto originario de México, cuyo origen se remonta a las culturas precolombinas, muy reconocido a nivel internacional por su calidad, constituye uno de los productos agroalimentarios más exportados a todo el mundo. Su cultivo se adapta muy bien a los climas tropicales y mediterráneos, lo que ha permitido su introducción en otros muchos lugares. En nuestro país, y debido a la creciente demanda, en el sur peninsular y en las islas Canarias, se ha producido una fuerte especialización geográfica de este fruto y, es ahí,  donde se concentra la producción nacional muy valorada en Europa.

Las propiedades del aguacate le han posicionado en los primeros lugares de la pirámide frutera, con elevados  componentes de vitaminas, minerales, omega 3, proteínas y  efectos beneficiosos para el colesterol. Muy recomendado para diabéticos.

Preparamos este arroz a la mexicana con este preciado fruto al que se le ha llamado el “oro verde” sin olvidar que podemos incorporarlo no solo en las ensaladas, también en canapés, bocadillos, en las recetas veganas, en salsas…

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

250-300 g de arroz, en este plato hemos utilizado el arroz largo, pero puede ser a gusto

1 cebolla blanca o de Figueres

3 huevos duros

150 g de guisantes frescos hervidos

100 g de mantequilla

200 g de tomate frito

3 aguacates

1/ 2 litro de caldo de verduras

Perejil

Sal

50-100  g de chorizo en un trozo

 

ELABORACIÓN

Un procedimiento diferente al que solemos usar de forma más habitual, es que en lugar de hervir el arroz, en este caso lo vamos a poner en remojo en agua muy caliente durante unos 15 minutos. Pasamos el arroz por agua fría y reservamos

Ya tendremos hervidos los huevos y los guisantes. En una sartén rehogamos la cebolla en la mantequilla, añadiendo el perejil finamente cortado. Retiramos y en esa misma sartén, rehogamos el chorizo que reservaremos y doramos un poco el arroz. Añadimos el tomate frito, los guisantes y un poco de caldo para que hierva unos minutos. Echamos el caldo restante y terminamos la cocción.

Al momento de presentar, dispondremos el chorizo cortado a gusto, los huevos duros en gajos o en rodajas y el aguacate de la forma que más nos agrade.

¡BUEN APETITO!