Lasaña a los 4 quesos

La base de nuestra receta va a ser la pasta, un alimento que está considerado como una riqueza gastronómica  y plato habitual en todas las mesas que gusta a niños y adultos.

Su origen es milenario, desde China, llega a la cultura occidental a través de los viajes que Marco Polo realizó en el siglo XIII, y pronto fue conocida y utilizada en la península itálica.

Su elaboración ha pasado por diferentes procesos desde el manual y su consumo en seco, hasta la mecanización y producción industrial convirtiéndose en un producto cada vez más variado y sofisticado, de alcance popular, preparado de múltiples maneras y reconocido por los mejores chefs mundiales. Es utilizada en dietética por sus múltiples aplicaciones, está comprobado que no favorece un aumento de peso siempre que no se consuma en exceso. Ayuda al mejor rendimiento intelectual y físico. Existen estudios científicos sobre los beneficios de su consumo en nuestra salud y es tanta su importancia que incluso hay una Organización Internacional de la Pasta, un día mundial de la pasta y el ser reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial.

Su principal aporte nutritivo son los hidratos de carbono importantes en nuestra dieta mediterránea, pero también aporta proteínas, minerales, grasa y vitaminas cuando incorpora otros productos que la enriquecen como huevos, verduras, quesos…

Conocemos muchas variedades en cuanto a su composición forma y color, en nuestra receta vamos a utilizarla en forma de láminas y la rellenaremos de quesos variados que podemos escoger según nuestras preferencias. Esta forma de cocinar la pasta, creando una serie de capas rellenas con distintos ingredientes, nos hace pensar en la comida italiana, aunque existe una cierta controversia sobre la autoría del plato, parece ser que en la corte inglesa del siglo XIV ya se preparaba y de ello dan fe, testimonios escritos, pero hoy por hoy, la lasaña nos transporta al mundo culinario de la bella Italia.

Este plato admite una preparación muy variada en función del relleno que queramos utilizar: carne, verduras, quesos…

Y ahora, hablaremos de quesos… según los expertos, un regalo de los dioses, un alimento antiquísimo obtenido a través de la leche de los animales domesticados. ¡Debemos tantos hallazgos al Neolítico! Hecho de forma manual y artesanal, hasta que se creó una importante industria. En la actualidad, hay una gran especialización por países y zonas geográficas que identifican su calidad en el proceso de elaboración. En nuestro país hay unas 100 variedades, así que es fácil encontrar alguno que nos guste.

Utilizaremos mozzarella y  parmesano, variedades  de los quesos italianos más famosos  y dos de los que son más conocidos en nuestra cocina: manchego y de cabra. Os proponemos comprar los quesos en vuestro mercado de confianza.

 

INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS

1 paquete de lasaña

150 g de mozzarella

150 g de parmesano

150 g de queso de cabra

150 g de queso manchego semi-curado

Queso rallado para gratinar, orégano

Tomate frito, aceite o mantequilla

 

PARA LA BECHAMEL: harina, leche, pimienta y un poco de nuez moscada

 

ELABORACIÓN

Hervimos la pasta al dente, escurrimos y colocamos una primera capa en un recipiente para el horno, previamente untado con un poco de aceite o mantequilla.

Para la bechamel, podemos hacerla con leche o algún preparado vegetal, un poco de mantequilla o aceite, harina y pimienta. Si se prefiere, se puede añadir un sofrito de cebolla cortada muy fina para darle más sabor.

Vamos colocando los quesos, finamente cortados o triturados, los cubrimos con la bechamel y ponemos otra capa, así hasta colocar las 4 variedades de quesos. Opcional, ir añadiendo un poco de tomate frito encima de la bechamel. Finalmente cubrir con la bechamel, el queso rallado y el orégano.  Ponemos a gratinar en el horno, a 180 grados, hasta que veamos que esté dorado. Retiramos y dejamos enfriar un poco si queremos consumirlo al momento. Podemos acompañar con una ensalada verde y estaremos ante una receta espectacular, no solo por la forma y el color, también por su sabor.

Los quesos podemos variarlos a nuestro gusto, y pedir en nuestra parada de confianza que nos los rallen.

Esperamos que os entren ganas de prepararla y degustarla.

¡BUEN APETITO!

Alubias con jamón y chorizo

En recetas anteriores hemos hablado de las legumbres y son muchas las recetas que podemos preparar con ellas, lo que las convierte en una gran ayuda para variar y hacer más apetitosos nuestros menús semanales. Se consideran un plato de cuchara y tal vez sujeto a una cierta estacionalidad, pero resulta recomendable consumirlas también en temporadas veraniegas, tal como se aconseja en las pirámides nutricionales, donde ocupan un lugar importante

Su importancia es tan considerable como alimento para la población mundial, que tienen el apoyo de organizaciones internacionales: la Organización de las Naciones Unidas declaró 2016 como Año Internacional de las legumbres. También la FAO ha elaborado informes destacando su producción dentro de una agricultura de futuro sostenible.

Las alubias pertenecen a la familia de las leguminosas, alimentos necesarios para todas las personas y todas las edades; indispensables en la alimentación de los niños y en personas con una alta actividad física, también en las dietas vegetarianas.

La ingesta de legumbres es muy recomendable, 2-4 raciones a la semana y ciertamente, es un plato que destaca en la cocina nacional, ya que somos el país europeo que más legumbres consume.

El cultivo de alubias, es muy antiguo, originarias de América donde constituían un alimento tradicional en las culturas indígenas, pasaron a cultivarse por todo el mundo. En nuestro país, la mayor producción se centra en Castilla-León y en Galicia. Existen distintas variedades regionales que dan lugar a alubias de diferentes colores y tamaños reconocidas con nombre propio.

Sus propiedades nutricionales son elevadas, de grandes beneficios para la salud, tienen bajo contenido en grasas y son ricas en proteínas, en vitaminas y en fibra.

Conocemos la forma tradicional de prepararlas como un guiso o potaje, acompañadas de casi todos los productos del cerdo, pero también como ensaladas, cremas,  guarnición, rehogadas, en puré, con verduras, marisco… En nuestra receta, escogemos hacerlas hervidas, con jamón y chorizo. Muy recomendable que sean de tu mercado de confianza para conocer el origen de los productos.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

500-600 g de alubias blancas.

1 cebolla mediana

1 pimiento verde

2 zanahorias

1 pimiento rojo seco o ñora

3 ajos

1 rama de apio

2 hojas de laurel

100 g de jamón en un trozo

100 g de chorizo en un trozo

Sal

 

PREPARACIÓN

Las alubias las podemos comprar, ya hervidas, en nuestra parada de confianza. Si las vamos a utilizar secas, las ponemos en remojo, el día antes, y al momento de prepararlas las escurrimos y las ponemos en una cazuela con agua fría. Incorporamos en crudo todos los ingredientes y dejamos hervir a fuego lento durante 1 h 45 minutos aprox. Al inicio de la ebullición, iremos quitando la espuma que se va formando. Comprobamos que las alubias estén tiernas y retiramos del fuego.

Sacamos todos los ingredientes que hemos añadido a las alubias y en un plato troceamos el jamón y el chorizo en taquitos y lo volvemos a añadir al guiso.

Todo lo demás excepto, las hojas de laurel, lo trituramos en la batidora eléctrica hasta obtener una crema homogénea y lo incorporamos. Removemos con cuidado para no romper las alubias, y veremos que el caldo adquiere una textura suave, cremosa y colorida. Añadimos la sal a gusto y… ¡listo para comer!

Receta fácil de preparar, en la línea de la más tradicional comida casera, llena de color, sabor y nutrientes saludables.

 

¡BUEN APETITO!

Guisantes con jamón

Tenemos a nuestro alcance todo un mundo vegetal que nos alimenta y nos ofrece imágenes y texturas sorprendentes para nuestros sentidos. Os podemos asegurar que todos los que hacemos esta página de recetas, valoramos y respetamos ese mundo vegetal del cual formamos parte, y en estos tiempos, en que hemos comprobado nuestra vulnerabilidad, la tierra, y las personas que la trabajan, nos han seguido ofreciendo su regalo maravilloso.

Hoy nos detenemos un poco más, en apreciar esos frutos que encontramos en nuestros mercados, dispuestos de tantas formas que nos atraen. Es un placer circular entre las paradas y disfrutar de una experiencia cada vez más valorada; los mercados se han rejuvenecido, se han puesto al día para seguir ofreciendo una venta de calidad que mantiene la tradición y la cercanía con el comprador y que, además, en muchos lugares, ya suponen un atractivo turístico.

Uno de estos frutos, es el guisante, componente de nuestra receta de hoy, perteneciente a la familia de las leguminosas, cuyo origen se sitúa en Asia y que pronto se cultivó, al igual que otras plantas silvestres en el Próximo Oriente alrededor del 10000 a.C. La llegada y su difusión por Europa se produce con las culturas del Bronce, y tenemos conocimiento de su consumo por los pueblos que se asentaban en las costas mediterráneas. Es un cultivo que se adapta muy bien en las zonas de climas templados.

Su recorrido alimentario ha sido diverso, desde ser usado como grano seco para ganado, hasta llegar a las mesas de las clases adineradas, en la actualidad, ha pasado a ser un producto de temporada muy utilizado en las recetas más cotidianas, y también valorado en la alta cocina por los más importantes chefs. Algunos de ellos, pensamos que con mucho acierto, lo han calificado como las  «lágrimas verdes». El cultivo en nuestro país se extiende sobre todo por las dos Castillas, donde ha pasado a tener un importante lugar en la producción agrícola,  siendo un producto que genera no solamente beneficios económicos, también presenta unos parámetros de sostenibilidad para un futuro más verde. Y “oro verde” es como se le conoce en las tierras del Maresme barcelonés, por su textura y sabor.

Debemos incluir en nuestra dieta el consumo de guisantes por sus propiedades beneficiosas para la salud, contienen proteína vegetal, fibra, vitaminas y minerales. Nos ofrecen una gran versatilidad a la hora de prepararlos y resulta fácil su elaboración. Cuando se presentan a la mesa, llaman la atención de niños y mayores por su bonito color, y una vez se prueban, seguro que pasan a formar parte de nuestra alimentación.

Vamos a preparar la receta que nos resultará muy fácil.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

700-800 g de guisantes limpios. Podemos comprarlos ya desgranados

1 cebolla blanca grande

125 g de jamón en un trozo

Aceite de oliva virgen

1 vaso de vino blanco

Sal

Pimienta blanca molida

 

ELABORACIÓN

En una cazuela con agua ponemos a hervir los guisantes durante unos 15 minutos. Pasado este tiempo, escurrimos y reservamos.

En una sartén, sofreímos la cebolla hasta que esté pochada.

Cortamos el jamón a taquitos y lo incorporamos a la sartén, echamos el vino blanco y dejamos evaporar.

Añadimos los guisantes mezclando bien todos los ingredientes y ponemos sal y pimienta a gusto. Dejamos reposar y ya podemos presentar el plato. Siempre se puede añadir nuestro toque personal con albahaca, menta, huevo duro, butifarra…

¡BUEN APETITO!

Caldereta de rape y gambas

Uno de los muchos platos marineros que solían elaborarse en las cocinas de los barcos que faenaban en busca de pesca. La materia prima de estos guisos, se encontraba cercana y disponible, constituyendo la base de la alimentación durante las largas temporadas que los pescadores permanecían en el mar. Curiosamente, el rape de nuestra receta, no era uno de los más apreciados y en ocasiones se descartaba su preparación. ¿Por qué sería? ¿Tal vez por su desagradable apariencia?  Es cierto que la tipología de este pez resulta un tanto intimidante, presenta un aspecto feroz, con su gran cabeza y la boca repleta de grandes dientes que le convierten en un hábil depredador en las profundidades en las que se encuentra.

La pesca ha sido desde siempre una de las primeras actividades productivas que ha favorecido el consumo y el surgimiento de una economía en torno al sector pesquero. Sabemos por testimonios gráficos que ya desde tiempos antiguos las capturas de las diferentes especies, dieron lugar a una industria muy desarrollada en las costas mediterráneas. En los numerosos mosaicos de las villas romanas, sobre todo en las costas peninsulares, podemos encontrar imágenes que son como un muestrario de la pesca en esos tiempos. Imágenes que nos dicen la gran variedad de peces conocidos que no solo servían como alimento, si no, que también creaban todo un mundo de mitos y simbología. Podemos verlas muy próximas a través de nuestro rico patrimonio y no es difícil reconocer en ellas semejanzas con los dos ingredientes principales de la receta que vamos a elaborar.

Vamos a preparar una caldereta con rape, un pescado blanco muy saludable y sabroso que contiene poca grasa y es muy rico en vitaminas y minerales. Lo complementaremos con unas gambas de nuestro Mare Nostrum y una contundente salsa que nos hará sentirnos como auténticos chefs.

Como siempre, buscamos la garantía de productos de mercado y de confianza.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

1 rape de 2 kg

8 gambas, mejor que sean grandes

4 patatas

2 ajos, 2 tomates

Sal, pimienta, aceite de oliva virgen y una cucharada de pimentón

 

PARA LA PICADA

2-3 rebanadas de pan

12 almendras crudas

3 ajos

 

PARA EL CALDO

La cabeza de rape limpia y cortada.

2 ajos, 1 puerro y 1 cebolla

2 hojas de laurel

2 zanahorias

Un poco de perejil fresco, o en su lugar, una rama de apio

2,5 litros de agua

 

ELABORACIÓN

Podemos preparar el caldo con antelación y así simplificamos la preparación.

En una cazuela, sofreímos los tomates rallados y los ajos, añadimos el pimentón y un poco de caldo dejando hervir unos 2-3 minutos. Incorporamos las patatas cortadas en rodajas o enteras según se prefiera y el caldo suficiente para que hierva unos 15 minutos más. Reservamos parte del caldo por si hubiera que añadir.

En una sartén, salteamos los ajos finamente picados y las almendras enteras, reservamos y en el mismo aceite, tostamos las rebanadas de pan. Picamos todo ayudándonos de una picadora eléctrica y lo añadimos a la cazuela.

Tendremos el rape ya preparado, cortado en 4 trozos, lo salpimentaremos y lo añadiremos junto con las gambas que podemos poner con o sin cáscara. Dejamos hervir unos 10 minutos hasta comprobar que la textura del rape esté en su punto.

Una receta sabrosísima

¡BUEN APETITO!

Arroz a la Mexicana

Plato en el que vamos a utilizar dos productos que tienen una gran versatilidad y que son muy comunes en muchos menús: arroz y huevos.

El arroz, ese alimento que nos permite una y mil preparaciones diferentes, y que supone una base culinaria en la dieta mediterránea. Hemos mencionado en recetas anteriores, su origen oriental en zonas concretas del sudeste asiático hasta tener una gran dispersión geográfica que le ha hecho convertirse en un producto mundialmente conocido, cultivado en muchos países, altamente especializado, con precios asequibles para las mayorías poblacionales y con  grandes propiedades para nuestra salud.

De los huevos, también hemos comentado sus características: variedades, tamaños, aportes nutricionales… Y los hemos preparado y aconsejado con presentaciones diferentes que nos permiten mostrar nuestra creatividad.

Cuando hablamos de comida mexicana, tenemos en mente, los platos más típicos, como pueden ser los tacos, las tortitas, el guacamole… pero la receta que presentamos es muy habitual y cotidiana en los menús diarios en ese país. Aunque siempre con el toque distintivo como puede ser, el picante y el aguacate.

El aguacate es un fruto originario de México, cuyo origen se remonta a las culturas precolombinas, muy reconocido a nivel internacional por su calidad, constituye uno de los productos agroalimentarios más exportados a todo el mundo. Su cultivo se adapta muy bien a los climas tropicales y mediterráneos, lo que ha permitido su introducción en otros muchos lugares. En nuestro país, y debido a la creciente demanda, en el sur peninsular y en las islas Canarias, se ha producido una fuerte especialización geográfica de este fruto y, es ahí,  donde se concentra la producción nacional muy valorada en Europa.

Las propiedades del aguacate le han posicionado en los primeros lugares de la pirámide frutera, con elevados  componentes de vitaminas, minerales, omega 3, proteínas y  efectos beneficiosos para el colesterol. Muy recomendado para diabéticos.

Preparamos este arroz a la mexicana con este preciado fruto al que se le ha llamado el “oro verde” sin olvidar que podemos incorporarlo no solo en las ensaladas, también en canapés, bocadillos, en las recetas veganas, en salsas…

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

250-300 g de arroz, en este plato hemos utilizado el arroz largo, pero puede ser a gusto

1 cebolla blanca o de Figueres

3 huevos duros

150 g de guisantes frescos hervidos

100 g de mantequilla

200 g de tomate frito

3 aguacates

1/ 2 litro de caldo de verduras

Perejil

Sal

50-100  g de chorizo en un trozo

 

ELABORACIÓN

Un procedimiento diferente al que solemos usar de forma más habitual, es que en lugar de hervir el arroz, en este caso lo vamos a poner en remojo en agua muy caliente durante unos 15 minutos. Pasamos el arroz por agua fría y reservamos

Ya tendremos hervidos los huevos y los guisantes. En una sartén rehogamos la cebolla en la mantequilla, añadiendo el perejil finamente cortado. Retiramos y en esa misma sartén, rehogamos el chorizo que reservaremos y doramos un poco el arroz. Añadimos el tomate frito, los guisantes y un poco de caldo para que hierva unos minutos. Echamos el caldo restante y terminamos la cocción.

Al momento de presentar, dispondremos el chorizo cortado a gusto, los huevos duros en gajos o en rodajas y el aguacate de la forma que más nos agrade.

¡BUEN APETITO!

Menestra suprema de verduras

Con gusto vamos a presentar uno de los platos más colorista, saludable y fácil de preparar de la gastronomía popular. Tal vez sea una de las recetas que más nos ofrezca toda una serie de posibilidades a la hora de escoger los ingredientes con los que vamos a elaborarla. Podemos hacerla completamente vegetariana con las verduras y hortalizas de la huerta, de temporada y de proximidad, seleccionando aquellas que más nos gusten. Sean cual sean las que utilicemos, nos quedará una receta nutritiva, muy saludable por su aporte de minerales, vitaminas y fibra.

Un plato que mezcla verduras y hortalizas y que por tanto, podemos decir que era conocido y elaborado de forma muy habitual al estar al alcance de las economías que podían disponer de estos productos en los huertos familiares. Plato que se enriquecía mezclándolo con legumbres y embutidos procedentes de la matanza del cerdo.

Se encuentra en las cocinas regionales como una receta asociada a los productos de huerta, lo que ha dado lugar a variedades diferentes según el territorio, así en nuestro país existen menestras con nombre propio: menestra murciana, castellana, andaluza o menestras de la Ribera del Ebro. De este último grupo es muy popular la menestra tudelana que responde a unos criterios un tanto más estrictos, al estar hecha solo con 4 ingredientes muy estacionales: alcachofas, espárragos, guisantes y habas. En la variedad andaluza se introduce el huevo, guisándolo en la última cocción del plato y también se complementa con langostinos.

Nuestra receta la vamos a realizar con diferentes verduras, todas ellas las podemos encontrar en el mercado con la garantía y calidad de los productos frescos. Procuraremos que sean productos de temporada, tal como se aconseja en la cocina sostenible. Muchos de estos productos, en su origen llegaron de lugares muy lejanos, pero pronto se incorporaron a la cocina occidental y ahora constituyen la base de numerosos platos, por tanto, la menestra tiene categoría de plato internacional.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

500 g de judías verdes

300 g de guisantes

5 – 6 alcachofas

1 coliflor

1 cebolla blanca o de Figueres

3 zanahorias

4 patatas

2 ajos

125 g de chorizo

Aceite de oliva virgen

Sal, pimienta

1 rama de apio

1 taza de caldo de verduras. Utilizaremos el caldo de hervir las verduras.

 

ELABORACIÓN

Hervimos por separado las judías troceadas, los guisantes y las patatas enteras con la piel. Reservamos. Guardamos el caldo de las verduras.

Lavamos las alcachofas previamente cortadas en cuatro trozos y las salteamos en una paella hasta que estén más o menos al dente. Aparte salteamos la coliflor cortada con cuidado para que no se deshaga.

Pocharemos la cebolla, y las zanahorias cortadas a gusto. Retiramos y en ese mismo aceite, salteamos el chorizo cortado y los ajos finamente picados.

Pelamos las patatas y las cortamos a tacos no muy pequeños

En un recipiente grande ponemos todos los ingredientes, echamos el caldo y mezclamos todo a fuego lento durante 2-3 minutos. Salpimentamos y finalmente, adornamos el plato con la frescura y el sabor del apio. Podemos servir en el mismo recipiente.

También se suelen añadir 1-2 huevos duros para que quede como plato único.

Dentro de las muchas formas de preparar la menestra, esta nos ha parecido sencilla y rápida. Si se prefiere y se dispone de más tiempo, la coliflor y las alcachofas se pueden añadir fritas rebozadas con huevo y harina, una vez estén a punto los demás ingredientes.

¡BUEN APETITO!

 

Salteado de tiras de pollo con verduras

Encontramos en esta carne un mundo de posibilidades para incorporarla a nuestros menús, de hecho, es una de las más consumidas en nuestro país durante todo el año y en recetas anteriores hemos destacado su papel tan valioso como gran aliado para nuestra alimentación, por su precio y la facilidad de poder encontrarla en los mercados de proximidad. Este elevado consumo, a veces ha provocado lo que los productores de este tipo de carne, han llamado “su banalización” refiriéndose a las fluctuaciones a la baja de los precios, en ocasiones, por debajo de los costes de producción, y también la competencia provocada por las importaciones que hacen necesario poner en valor este producto.

La importancia del sector avícola en nuestro país constituye uno de los puntales de la producción final agraria y ha dado lugar a toda una geografía de explotaciones distribuidas por todo el territorio, centrando su mayor concentración en Catalunya, Andalucía, Galicia y La Comunidad Valenciana.

Ave que llegó del continente asiático, donde fue domesticada en época Neolítica, según demuestran datos arqueológicos y que en muchas sociedades pasó a ser un símbolo con connotaciones culturales y religiosas.

Durante algún tiempo su carne fue poco apreciada, ya que se valoraba más otro tipo de aves de caza como el faisán y la perdiz, pero fue ganando terreno por la facilidad de su cría como animal doméstico y lo que representaba en las economías familiares, dado su aporte en carne y huevos.

Su carne blanca y ligera, con poca grasa, fácil de digerir, la hace muy recomendable en todas las dietas. De gran valor nutricional, contiene vitaminas, minerales y proteínas de alta calidad.

Existen muchas variedades, prácticamente podemos decir que tienen un alto grado de especialización geográfica, ya que la mayoría de países tienen sus propias razas. En el nuestro, los pollos de corral o campero, se destacan por su carne más sabrosa.

La receta de hoy, la elaboraremos con 4 pechugas de  pollo que habremos comprado en nuestro mercado de confianza que nos puede dar información sobre procedencia, calidad y sostenibilidad en la cría de estas aves. Podemos pedir que nos las corten a tiras, del grosor que sea más de nuestro agrado, o bien cortarlas al momento de hacer la preparación.

 

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

4 Pechugas enteras

Pimentón

Pimienta

2 Ajos

Aceite de oliva virgen

Sal

 

PARA LA GUARNICIÓN DE VERDURAS

1 Calabacín

1 Cebolla blanca o de Figueres

1 Pimiento rojo, 1 pimiento verde

2 Zanahorias

Media coliflor

Una rama de apio

 

PREPARACIÓN

En un bol ponemos a macerar las pechugas cortadas a tiras con aceite, sal, pimienta blanca molida, pimentón y los ajos cortados finos. Reservamos en el frigorífico durante unas 2 horas.

Cortamos las verduras a taquitos o en Juliana, y la coliflor en trozos medianos para que no se deshaga. En una paella salteamos las tiras de pollo hasta que cojan un bonito color dorado, retiramos y reservamos a la temperatura que deseemos al momento de consumirlas. En el mismo aceite salteamos las verduras por separado: pimientos y cebolla juntos, el calabacín y las zanahorias y por último la coliflor. En la misma bandeja donde sirvamos las tiras de pollo, ponemos las verduras  a un lado o alrededor de la carne. Picamos la rama de apio y la distribuimos por toda la superficie del plato. ¡Y ya está listo!

Sencillo, apetitoso, saludable…

¡BUEN APETITO!

 

Quiche de jamón de york

Hablemos de las masas: todas ellas tienen un recorrido culinario amplio y variado que posiblemente surge con el descubrimiento de los cereales panificables y que constituyen la base alimentaria en las culturas primigenias, como recurso al alcance en las dietas más sencillas y diarias. Siguen estando presentes en la cocina actual, en todos los países, adaptadas a los gustos y tradiciones.

En recetas anteriores, hemos explicado sus propiedades y su versatilidad a la hora de utilizarlas en nuestros menús. Su fácil elaboración nos anima a prepararlas y tenerlas disponibles para el momento en que queramos consumirlas, ya que se pueden congelar o guardar refrigeradas durante unos días.

Podemos escoger darles forma con múltiples recetas, presentarlas como aperitivo, plato principal, llevarlas de picnic, en fiestas y reuniones, en todo momento nos harán quedar como auténticos chefs, ya que resultan espectaculares por su colorido y variedad en los ingredientes que utilicemos.

Nosotros hoy pensamos en un quiche, mucho se ha escrito sobre ellas, y seguro, que hemos oído y probado la famosa quiche Lorraine, si, con mayúscula, porque toma su nombre de una región de Francia, y parece ser que de ella derivan todas las demás que han ido surgiendo y que han dado lugar a muchas variantes. En sus orígenes, esta masa con la que hoy hacemos las quiches, constituía un alimento bastante extendido y que se hacía con los restos del pan sobrante cuando el pan se hacía en las casas. Estos restos eran aprovechados mezclándolos con huevos y leche hasta formar una masa comestible. Pero esta fórmula, no tardó en pasar a  las mesas de las clases acomodadas, incluso aristocráticas, según hemos podido constatar a través de fuentes escritas, y convertirse en un plato exquisito que admitía todo tipo de ingredientes.

Prepararemos la quiche, haciendo nuestra propia masa y si tenemos compañía en la cocina, mucho mejor, a los niños les encanta participar batiendo los huevos y disponiendo los ingredientes en el molde. Es un plato que suele gustarles, especialmente esta de jamón y queso. Podemos utilizar harinas alternativas a la industrial, pregunta en tu mercado de confianza.

 

INGREDIENTES PARA 1 QUICHE

PARA HACER LA MASA

200 g de harina del tipo que apetezca

40 g de mantequilla

Agua, medio vaso pequeño

Aceite, medio vaso pequeño.

Un poco de sal y pimienta

 

PARA EL RELLENO

250 g de jamón de york

150 g de queso, opcional a gusto

200 ml de nata para cocinar

2 huevos

Orégano y nuez moscada

Queso rallado para hornear

 

PREPARACIÓN

En un bol, echaremos todos los ingredientes para preparar la masa mezclando bien y amasando hasta formar una bola homogénea que envolveremos en papel film y dejaremos reposar un par de horas.

En un recipiente de horno extenderemos esta masa, cubriendo bien y recortando los bordes. Ya tendremos cortados a tiras finas el jamón y el queso, los distribuimos por toda la masa; batimos los huevos con la nata, la sal y la pimienta y lo incorporamos a la quiche. Espolvoreamos con el orégano y la nuez moscada y por último, cubrimos con el queso rallado. Con el horno previamente caliente a 180 grados, horneamos la quiche aproximadamente unos 20 minutos. Comprobamos que ha quedado hecha y retiramos. Podemos presentarla en la mesa en el mismo recipiente o bien fuera de él. Servimos acompañándola con una ensalada a gusto. Esta receta sencilla y rápida admite otras muchas variaciones, tantas como ingredientes podamos imaginar o tengamos en nuestro fondo de cocina.

Si optamos por comprar la base, que sea brisa o quebrada, también en ocasiones la hemos preparado con hojaldre.

¡BUEN APETITO!

Huevos rellenos con atún y mayonesa

No vamos a olvidarnos de los huevos, un recurso alimentario que forma parte de nuestra dieta más cotidiana y que nos permiten mil y una combinaciones nutritivas y muy saludables. Son un alimento de larga historia, porque en su forma silvestre, los humanos ya lo consumían. Acompañan a la agricultura y a la domesticación de animales tal como reflejan restos arqueológicos. En muchas culturas antiguas han estado considerados como símbolos mitológicos, artísticos y religiosos. Muchas creencias populares han llegado hasta la actualidad y son ejemplo de tradiciones transmitidas a través de generaciones. Una muestra la encontramos en el mundo cristiano con los vistosos y decorados huevos de Pascua.

Como todo producto que esté sujeto a un consumo masificado, los huevos han sufrido todo un proceso de industrialización, aunque ahora, parece que se vuelve a los orígenes buscando una producción más equilibrada y sostenible y que está regulada mediante calidades, así que se presentan con un sello de identidad. Los encontramos en el mercado de distintas procedencias: de granja, de gallinas criadas en libertad, de corral, ecológicos… Incluso envasados y pasteurizados. También de diferentes tamaños y aves.

Podemos comerlos sin recelo, la producción pasa rigurosos controles sanitarios y en su código de envasado hay mucha información que tal vez desconocemos, pero que nos dice el país, región o el lugar de donde proviene.

A la hora de preparar una receta con huevos, hay todo un abanico de posibilidades, llenaríamos muchas páginas destacándolas. Los hemos comido de múltiples formas, ya que son muy versátiles y nos han sacado de apuros a la hora de improvisar, ya que fritos suelen gustar casi a todos. Pero no solo fritos, escalfados, cocidos, pasados por agua, al plato, rotos, en tortilla, revueltos… y así según sigamos, imaginando o innovando en platos tanto salados como dulces.

Producto internacional en muchos menús, recordemos el famoso desayuno inglés en el que ocupan un lugar destacado, o los huevos a la ranchera, que en México se sirven acompañados de verduras frescas y aguacate. Podíamos hacer un largo paseo por las cocinas del mundo y encontraríamos algo en común en las recetas con huevo: un aspecto delicioso que entra por la vista e invita a degustarlos.

Vamos a presentar una preparación que parece ser que es de origen italiano: huevos rellenos con atún y mayonesa. Una receta apetitosa y fácil de preparar con gran aceptación en nuestras comidas familiares, los huevos siempre de tu mercado de confianza.

 

INGREDIENTES

1 huevo y medio por persona. Orientativo

1 bote de mayonesa

2 latas de atún o bonito en aceite

Aceitunas

Pimiento rojo asado.

Opcional, pepinillos cortados bien finos

 

PREPARACIÓN

Ponemos los huevos en un recipiente cubiertos con agua y los hervimos durante 8-10 minutos. Retiramos del fuego y los pasamos por agua fría, de este modo se pelan mejor. Los cortamos a lo largo por la mitad y sacamos con una cuchara la yema que ponemos en un bol. La mezclamos con el atún y unas cucharadas de mayonesa hasta obtener una masa homogénea. Con esta masa rellenamos los huevos en la proporción que deseemos y los cubrimos con mayonesa. Podemos decorar con aceitunas y una tira de pimiento rojo asado. El plato queda muy bien acompañado de una ensalada verde.

Esta misma preparación se puede hacer rebozando los huevos con pan rallado y friéndolos o también al horno.

Una receta barata y rápida con grandes propiedades nutricionales.

 

¡BUEN APETITO!

 

 

 

Empanadillas con pisto y atún

Podemos decir que la empanadilla viene a ser la hermana pequeña de la famosa empanada, una especie de torta o tortilla hecha con una masa de harina a la que se le puede dar diferentes formas y tamaños y que, se suele rellenar con todo tipo de ingredientes salados o dulces. De carne, verduras, atún, queso, frutas, hortalizas… Típica en muchos países, podemos encontrarla en sus múltiples variedades regionales, pero seguro, que al hablar de empanada, pensamos en la gallega, manjar que ocupa un lugar propio incluso, hasta en la literatura y el arte.

Su consumo se remonta a la época clásica, y en la Península era conocida ya desde el Medievo. Su fácil preparación y al ser elaborada con productos muy caseros, hizo que pronto adquiriera una difusión por todo el territorio y se convirtiera en un recurso alimentario al alcance de las economías domésticas.

Partiendo de una base de harina de maíz o trigo, que se puede presentar de forma redonda, rectangular, de media luna o en tartaletas, la imaginación se dispara a la hora de preparar el relleno. Podemos imitar la empanada del Bierzo, la gallega, el hornazo salmantino… o cualquier otra variedad local, en todas ellas los ingredientes son variados y se pueden combinar. Y si queremos pasar a las recetas internacionales, hay todo un muestrario, ya que compartimos este plato con Hispanoamérica y el mundo anglosajón. Pero la idea de comer sobre una masa de harina, se encuentra en todas las culturas desde tiempos remotos y se ha ido adaptando a las modas y a los gustos del momento. La presencia de este tipo de comida ha merecido darle un lugar destacado en el mundo culinario, así que ya celebramos el Día Internacional de la Empanada todos los días 8 del mes de abril.

La forma de prepararla, requiere disponer de la base para el relleno. Se puede comprar ya preparada en forma de obleas refrigeradas, pero su elaboración no es difícil y si nos disponemos a prepararla en casa, es un buen modo de introducirnos en el mundo de las masas. Además una vez hecha si nos sobra podemos guardarla en un recipiente hermético y reservarla para hacer cualquier otra receta.

Así, que haremos la forma pequeña de la empanada con la masa que prepararemos en casa.

 

INGREDIENTES PARA 20 EMPANADILLAS

PARA LA MASA

250-300 g de harina de trigo, si preferimos, puede ser integral

40 g de mantequilla

1 o 2 tazas de agua

Sal

 

PARA EL RELLENO

1 pimiento verde

1 pimiento rojo

1 calabacín

1 cebolla blanca

1 bote de tomate triturado de 400 g, o 3 tomates maduros

1 lata de atún

Un poco de orégano

 

PREPARACIÓN

La masa la vamos a preparar calentando un poco el agua y la mantequilla Una vez diluida la mantequilla, se incorpora la harina, el huevo y un poco de sal. Trabajamos bien la masa encima de una superficie cubierta con un poco de harina para que no se pegue, hasta que adquiera una textura homogénea y dejamos reposar unos 20 minutos. Una vez pasado este tiempo cortamos la masa en trozos pequeños y hacemos unas bolas que aplanaremos con el rodillo hasta formar la medida que queramos para cada empanadilla.

Habremos sofrito los ingredientes del pisto, cortados finos, mezclamos con el atún y dejamos reposar en la nevera. Para que la empanadilla resulte perfecta, este relleno tiene que quedar bien espeso  para que no suelte líquido y sea más fácil su colocación.

Extenderemos la oblea y pondremos un poco de relleno, doblamos y marcamos con la punta de un tenedor los bordes de la misma. Ahora escogemos cómo acabar la preparación, bien friendo las empanadillas en aceite precalentado, o al horno, colocadas encima de papel de hornear. De esta última forma quedan más ligeras y están igualmente deliciosas. Presentamos acompañadas con una ensalada verde y un bol con un poco del sofrito del relleno. Y… ¡Ya está listo para comer!

 

¡BUEN APETITO!